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‘Identity’: El thriller psicológico con el giro más impactante del cine moderno de misterio

‘Identity’: el renacer del misterio clásico en el cine de thriller

En la era de los thrillers psicológicos donde nada es lo que parece, pocas películas han logrado consolidar su estatus de culto como ‘Identity’, la obra dirigida por James Mangold que redefinió el misterio contemporáneo. El filme vuelve a situarse en el centro del debate no solo por su atmósfera opresiva, sino también por ofrecer uno de los giros de guion más legendarios e inesperados dentro del género. En una industria que constantemente intenta sorprender, ‘Identity’ sigue siendo una clase magistral de narrativa visual y puzzle argumental.

Un guion que homenajea la novela policíaca y rompe sus propias reglas

Mangold aprovecha toda la potencia del elenco, liderado por John Cusack, Ray Liotta y Amanda Peet, para invitar al espectador a descifrar un misterio que parece beber directamente del legado de Agatha Christie. Diez desconocidos quedan atrapados en un motel de Nevada durante una tormenta brutal, desconectados del mundo y condenados a sospechar unos de otros a medida que empiezan a morir uno a uno.

La fuerza del relato reside en la forma en que juega con los arquetipos clásicos: el chófer, la antigua actriz, el policía, los recién casados… pero cada personaje es deconstruido hábilmente, volviéndose cada vez más complejo mientras la tensión sube a niveles asfixiantes. Sin descuidar detalles, la puesta en escena apuesta por la claustrofobia y un ritmo que nunca da descanso, lanzando pistas visuales y diálogos cargados de dobles sentidos.

Pistas, paranoia y un giro imbatible

‘Identity’ brilla por cómo consigue que el espectador sea parte activa del enigma. Desde el primer acto, cada suceso está calculado como en los mejores puzzles argumentales: la lista de sospechosos se reduce con cada muerte, las alianzas cambian y el guion, escrito por Michael Cooney, despliega toda su astucia para mantenernos alerta. La película no solo narra los asesinatos en el motel, sino que entrelaza una trama legal paralela que añade capas de ambigüedad moral y psicológica.

Pero es su plot twist, situado en el tercer acto, lo que ha hecho que ‘Identity’ sea recordada y revisitada. Sin desvelar el secreto (infame entre fans de la intriga), este giro obliga a replantear toda la historia bajo una nueva luz. Donde otras películas optan por la resolución lógica, aquí la sorpresa es tan disruptiva como inevitable. Dependiendo del espectador, el vuelco puede sentirse como una revelación catártica o una osadía narrativa que desafía las reglas del género.

Una apuesta por la psicología en el género de misterio

Más allá de la trama, la película aporta una capa psicológica que eleva el thriller más allá del simple «quién lo hizo». La exploración de la mente humana y la identidad, simbolizada en cada uno de los personajes, anticipa tendencias modernas del cine de suspense donde el peligro no solo proviene del entorno, sino de la propia psique. Mangold demuestra su sello personal, explorando personajes rotos, ambientes cargados de tensión y una narrativa que exige nuevas miradas en cada visionado.

El impacto de ‘Identity’ puede sentirse en la generación de películas que han querido emularlo, ya sea en la deconstrucción del misterio o en giros argumentales inesperados. Incluso títulos recientes como ‘Knives Out’ o series como ‘The Sinner’ han bebido de este enfoque, demostrando que el legado innovador de Mangold permanece intacto y vigente para todo amante del misterio y el cine de suspenso de calidad.

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