
La impactante muerte en The Devil Wears Prada 2 explicada por su director y cómo cambia la franquicia
Una sorpresa inesperada que redefine toda la secuela
La esperada secuela de The Devil Wears Prada no solo recupera a las icónicas figuras de Andrea Sachs, Miranda Priestly y Nigel Kipling, interpretados por Anne Hathaway, Meryl Streep y Stanley Tucci respectivamente, sino que introduce un giro dramático que ha dejado a los fans conmocionados. En un giro audaz del guion, el personaje de Irv Ravitz, jefe de la compañía matriz Elias-Clark y pieza clave en la historia del mundo de la moda dentro de la película, muere durante la celebración de su 75 cumpleaños. Esta inesperada pérdida sacude por completo la narrativa y marca el rumbo del film.
¿Por qué quitar a Irv Ravitz?
David Frankel, director de la película, reveló en una entrevista que la decisión de matar a Irv fue fruto de una necesidad creativa para aportar un giro dramático del estilo que ya tuvo la primera parte, como el accidente de taxi que sufrió Emily. Tanto Frankel como la guionista Aline Brosh McKenna comenzaron preguntándose qué personaje podría ser determinante para una sorpresa que aún mantuviera coherencia interna. Irv se convirtió en el epicentro de este nuevo impulso narrativo: su muerte no solo afecta emocional y profesionalmente a los protagonistas, sino que desencadena una lucha por el control de la revista Runway, en riesgo tras la ausencia de su protector principal.
Un desenlace que cambia las reglas del juego en la moda
El fallecimiento de Irv afecta directamente a Miranda Priestly, quien iba a recibir la promoción como cabeza de contenido global de Elias-Clark, un puesto clave para consolidar su poder y estabilidad dentro del medio. Con la llegada de Jay Ravitz, su hijo, al mando de la empresa, la atmósfera cambia radicalmente. La amenaza de perder Runway lleva a Andy Sachs a tomar decisiones difíciles que definirán su evolución como personaje y su relación con Miranda, Nigel y Emily. Esta vuelta de tuerca profundiza en la política interna del mundo editorial y la voracidad del mercado de la moda, ofreciendo una historia mucho más madura y llena de matices.
Detrás de cámaras: momentos memorables y dedicación actoral
El actor Tibor Feldman, quien interpreta a Irv, recibió con humor y profesionalismo la noticia de la muerte de su personaje. De hecho, asistió a la filmación de la funeraria para presenciar cómo sería recordado en pantalla. Esta escena también congregó a figuras como Kenneth Branagh y Justin Theroux, quienes aportaron con improvisaciones y un detalle sorprendente: Branagh aprendió a tocar el violín para su papel en la ceremonia fúnebre, demostrando el compromiso del reparto con la calidad y el realismo del filme. Estas pequeñas anécdotas reflejan la dedicación puesta en esta secuela, donde el peso emocional de las escenas se refleja en interpretaciones cuidadosas.
Una secuela que apuesta por reinventar sus personajes y temáticas
Mientras la primera mitad de la película se centra en la vuelta de Andy a Runway para reparar el daño causado por un escándalo, la muerte de Irv marca un antes y un después que moviliza la segunda parte del relato. La crisis que enfrenta la revista se convierte en el terreno perfecto para explorar las complejas relaciones laborales y personales, el poder, la ambición y la redención. Andy debe navegar en este entramado con un enfoque más maduro y crítico. Su evolución a editora a tiempo completo y la colaboración cercana con Miranda y Nigel anticipan futuras tramas con dimensiones aún más profundas.
El éxito en taquilla y la buena recepción de la crítica han puesto en el horizonte la posibilidad de una nueva entrega. Aunque Irv no podrá regresar, puesto que su destino ya está sellado, su legado facilitará una base para nuevos giros impactantes y desarrollo de personajes. The Devil Wears Prada 2 no solo honra a su predecesora sino que la expande con sofisticación, intensidad y sorpresas memorables en el universo de la moda y el poder editorial.



