
El Derrumbe de Nate Jacobs en Euphoria: Un Giro que No Conviene para la Trama
Un villano imprescindible en la narrativa de Euphoria
Nate Jacobs, interpretado magistralmente por Jacob Elordi, es uno de los antagonistas más complejos y oscuros de Euphoria. Desde la primera temporada, su carácter dominante, manipulador y violento ha dejado una marca imborrable en la serie, impactando tanto en sus víctimas como en la audiencia. Su abuso emocional y físico, especialmente hacia las mujeres que lo rodean como Maddy o Cassie, ha definido buena parte de la tensión dramática del show. Pero más allá de las mujeres, Nate también ha destruido la vida de otros personajes masculinos como Tyler y su propio padre, Cal Jacobs, llevando su red de conflictos a un nivel profundamente tóxico y complejo.
El inicio de un declive poco satisfactorio
En la tercera temporada, Nate parece haber alcanzado un punto alto en su vida: vive en una mansión llamativa, está comprometido con Cassie, la joven más admirada de East Highland, y maneja el negocio de construcción y bienes raíces de su padre. Sin embargo, esta fachada de éxito esconde una grave deuda económica con un personaje nuevo, Naz, cuya presencia y motivaciones carecen de la profundidad necesaria para que la audiencia conecte o clame por su justicia.
El episodio inicial de la temporada introduce un momento brutal, conocido ya como el «Red Wedding» de Euphoria, donde Naz le corta a Nate el dedo meñique, un acto violento que, aunque impactante, resulta narrativamente desconectado de la esencia de Nate como villano. Mientras que se espera que su caída sea épica y cargada de consecuencias emocionales, lo que se muestra parece más un castigo físico sin un trasfondo satisfactorio que logre conectar con la audiencia.
La historia pierde contundencia al no usar a los personajes adecuados
El gran problema del declive de Nate es que ocurre a manos de un personaje externo e indiferente para el público, en lugar de ser una consecuencia directa de sus actos con quienes ha hecho daño. Resulta más potente y catártico cuando Cassie pone en evidencia la incapacidad de Nate para ser el hombre que presume, más que cuando ese castigo llega a través de Naz. La venganza auténtica, la que realmente requeriría el arco del villano, debería emanar de aquellas mujeres y personas dañadas, ya que es ahí donde late el verdadero drama y justicia poética.
Se pensaba que Maddy, cuya relación con Nate fue profundamente abusiva y marcada por violencia física, tomaría las riendas de esta represalia, especialmente cuando apareció en la boda con un vestido de venganza simbólico. Sin embargo, en esta temporada ella parece más focalizada en gestionar la carrera de Cassie que en confrontar a Nate, dejando desvanecer la posibilidad de un enfrentamiento directo que haga justicia al impacto de su historia juntos.
Un personaje en crisis de identidad y relevancia
El arco de Nate durante las tres temporadas muestra un descenso progresivo desde un bully violento a un hombre que literalmente se arrastra para mantener su imperio y su orgullo. Su súplica fallida ante la junta de urbanismo, su aislamiento y la creciente deuda económica lo convierten en un reflejo de la decadencia, pero uno que carece de la tenacidad oportunista que lo caracterizaba en temporadas anteriores. Ya no es el tiburón implacable que manipulaba y controlaba a todos a su alrededor; ahora es apenas un pez pequeño en un estanque mucho más grande y competitivo.
Este cambio, aunque puede parecer lógico desde el punto de vista dramático, no logra capturar la esencia que hizo a Nate un personaje fascinante y temido. Su caída no emociona y se siente desconectada de la historia principal, creando una brecha en la narrativa que desentona con el ritmo y la intensidad general de Euphoria.
La temporada 3 y la recuperación de Euphoria
Sin embargo, la tercera temporada ha logrado revitalizar la serie devolviendo a la mayoría de los personajes al mismo espacio narrativo, generando encuentros cargados de tensión y emoción. Esto permite que la serie recupere el aura que conquistó a la audiencia desde sus inicios. La esperanza está puesta en que Nate Jacobs, un personaje clave para el conflicto y la oscuridad de Euphoria, recupere protagonismo y energía, y que su arco evolucione hacia enfrentamientos con aquellos a quienes realmente ha perjudicado, especialmente las mujeres que marcaron su vida y ahora pueden tomar las riendas de su propia justicia.



