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Pluribus en Apple TV: La serie post-apocalíptica que convierte lo absurdo en genio narrativo

Una premisa inusual que conquista por su ejecución

En un mercado saturado de historias post-apocalípticas sombrías y llenas de desesperanza, Pluribus emerge como un soplo de aire fresco y una propuesta arriesgada en el ámbito de la ciencia ficción televisiva. Creada por Vince Gilligan, el genio detrás de éxitos como Breaking Bad y Better Call Saul, esta serie de Apple TV rompe moldes al presentar un universo donde una pandemia no extermina a la humanidad, sino que la une en una especie de felicidad artificial poco menos que perturbadora.

La trama gira en torno a Carol, interpretada con maestría por Rhea Seehorn, una de las pocas inmunes a un virus que ha convertido al resto de la humanidad en una especie de colectivo perpetuamente optimista. Esta particular visión del fin del mundo desafía las convenciones del género, abandonando la habitual lucha contra la desesperanza para explorar las sombras de una felicidad forzada.

El arte de hacer creíble lo increíble

Aunque la idea central de Pluribus puede parecer ridícula sobre el papel, la serie brilla por cómo lleva al espectador a cuestionar conceptos como la individualidad, la conformidad y el costo moral de una felicidad impuesta. La serie usa la infección como metáfora de la pérdida de la autonomía personal, demostrando que la ausencia de conflicto externo no siempre equivale a una mejora verdadera del ser humano.

Casi se siente como si las convenciones del post-apocalipsis se volcaran irónicamente en un universo alternativo donde, en lugar de un mundo cruel y hostil, nos encontramos con uno demasiado amable, lo que convierte al espectador en un testigo incómodo de la disonancia que provoca esta felicidad irreal. La complejidad de Carol, que puede parecer obstinada pero persiste como faro de humanidad, agrega capas a la narrativa, evitando que la historia se convierta en una simple sátira o comedia negra.

Vince Gilligan y la exploración de la moralidad en un futuro distópico

Uno de los puntos fuertes de esta serie es cómo Vince Gilligan navega entre lo absurdo y lo profundamente humano sin perder la brújula ética que definió sus trabajos anteriores. En Pluribus, no hay héroes o villanos meramente dibujados; los personajes evolucionan, fluctuando entre la luz y la sombra en una brújula moral que se mueve constantemente. Este enfoque añade realismo y profundidad, mostrando cómo en situaciones extremas las categorías tradicionales de bueno y malo se diluyen.

Además, la dirección y el guion se atreven a ralentizar el ritmo en momentos clave, permitiéndonos sumergirnos en la atmósfera y en las emociones contradictorias de sus protagonistas. Esta paciencia narrativa exige compromiso del espectador, pero recompensa con una experiencia contemplativa y emocionalmente resonante.

Un fenómeno de audiencia y crítica

Desde su estreno, Pluribus ha acumulado elogios casi unánimes y ha alcanzado una impresionante puntuación en plataformas de crítica, situándose como la serie más vista de Apple TV. Sin embargo, no ha estado exenta de críticas, sobre todo por su tempo pausado y ciertos desarrollos argumentales que desafían la paciencia del público acostumbrado a narrativas más frenéticas.

La propuesta, eso sí, ha marcado un antes y un después en el género, marcando la pauta para futuras creaciones que deseen combinar ciencia ficción con debates profundos sobre la condición humana, sin miedo a experimentar con formatos y estructuras narrativas.

Lo que sigue para Pluribus

Con la renovación confirmada, los seguidores de la serie esperan que Vince Gilligan continúe explorando este mundo extraño y fascinante. La expectativa reside en el equilibrio entre lo absurdo y lo verosímil que tan magistralmente ha conseguido en esta primera temporada. La dirección que tome la historia promete abrir interrogantes aún más complejos sobre la esencia de la libertad y la felicidad en un mundo donde esas ideas parecen haberse redefinido para siempre.

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