
Por qué ‘El Ascenso de Skywalker’ merece una segunda mirada: una saga que crece con el tiempo
Una historia con dimensión galáctica
La saga de Star Wars siempre ha destacado por su capacidad para contar historias que trascienden a simples relatos de aventuras espaciales. En ese sentido, El Ascenso de Skywalker propone una narrativa épica con una escala que pocas producciones pueden igualar dentro del universo de ciencia ficción actual. La inesperada pero emocionante vuelta del Emperador Palpatine eleva la apuesta a una amenaza tangible y casi apocalíptica para toda la galaxia, algo que se siente a lo largo de cada escena gracias a un guion que pone en juego la lealtad, la resistencia y el destino.
Lo que distingue a esta película de otras entregas como Los Últimos Jedi es cómo expande los límites, no solo a través del retorno de Palpatine, sino presentando un ejército Sith flotante compuesto por miles de destructores estelares capaces de destruir planetas enteros, similar a la icónica amenaza de la Estrella de la Muerte. La coexistencia de tres fuerzas principales – la Resistencia, la Primera Orden y la flota Sith – añade un nivel de complejidad y profundidad que invita a ver la historia como un tablero de ajedrez galáctico en constante tensión.
Una experiencia visual que eleva la narrativa
En contraste con algunas producciones recientes de Star Wars para plataformas de streaming, que han recibido críticas por abusar de tecnologías como el Volume y por la falta de una identidad visual fuerte, esta película se destaca por su cinematografía impecable y su riqueza visual. El director JJ Abrams aprovecha al máximo cada plano para expresar la vastedad del universo, pero sin perder el enfoque en personajes y emociones.
Viajar a planetas icónicos como Takodana, con su paleta vibrante y su atmósfera única, o adentrarse en Exegol, un lugar oscuro y ominoso iluminado por relámpagos azules, provoca sensaciones distintas sin perder coherencia con la tradición visual del universo Star Wars. Incluso el planeta Ajan Kloss, base de la Resistencia, logra evitar sentirse un reciclaje del diseño de episodios anteriores; más bien, aporta frescura y hace palpable la resistencia contra la amenaza de la Primera Orden. Estos elementos visuales son la manifestación física del universo narrativo, y forman parte esencial de la experiencia global.
El arco de Rey: una mezcla de tradición y nuevos desafíos
Cuando se analiza a fondo el camino de Rey, se descubre uno de los aspectos más sólidos y resonantes del filme. La crítica y el fandom han debatido intensamente sobre su origen como nieta de Palpatine, pero esa conexión no es más que un velo dentro de un arco mucho más profundo y clásico. Rey encarna el viaje del Jedi en formación, el combate contra adversarios internos y externos, y la búsqueda de identidad que conecta directamente con los relatos fundacionales de la saga.
Como Luke Skywalker en su momento, Rey enfrenta no solo un desafío físico, sino una reconciliación con su historia familiar y la oscuridad que ello conlleva. Sin embargo, su historia se distingue por la aceptación de que su linaje está marcado por el mal que Palpatine representa, y a partir de esa realidad, construye un camino propio. Su decisión de luchar sin aspirar a redimir a su familia añade capas de realismo y madurez emocional, algo que enriquece el clímax y aporta un giro en la narrativa tradicional de la saga.
Entre luces y sombras: desarrollo de personajes secundarios
Aunque el foco está en Rey y Kylo Ren, cabe destacar que algunos personajes secundarios como Finn, Poe Dameron y Rose Tico no cuentan con un desarrollo tan profundo en esta entrega final. Esto contrasta con la expectación que generaba la conclusión de la trilogía, donde se esperaba que cada héroe tuviera un cierre sólido. Sin embargo, este desequilibrio permite concentrar la atención en el duelo central y en la resolución de las mitologías personales clave dentro de la saga.
La mezcla de aciertos y limitaciones en el guion refleja la dificultad de equilibrar múltiples tramas en una epopeya que abarca personajes, mundos y fuerzas políticas dispares. Aun así, el resultado es suficiente para mantener la esencia emotiva y épica que los seguidores han esperado durante años.



