
La icónica saga Rocky y Creed ahora disponible completa en Netflix, la mejor franquicia deportiva del cine
El primer día del mes siempre representa una celebración para los suscriptores de cualquier plataforma de streaming, y Netflix no es la excepción con sus incorporaciones de junio. Entre clásicos como The Big Lebowski, El diario de una pasión, Karate Kid y más, destaca una joya que se suma en toda su magnitud: la saga cinematográfica Rocky, incluyendo su revitalizante spin-off Creed.
Desde su estreno en 1976, Rocky se ha consolidado como una de las franquicias deportivas más longevas y exitosas de Hollywood. La historia del boxeador italoamericano Rocky Balboa no solo capturó la esencia del espíritu de lucha y superación, sino que también sentó un precedente para el cine de deportes con una saga que continúa vigente y más poderosa que nunca, gracias a las entregas de Creed.
Una saga que marcó un antes y un después
La película original de Rocky, que comenzó como un proyecto modesto con un presupuesto inferior a un millón de dólares, sorprendió a críticos y espectadores al recaudar más de 200 millones y ganar tres premios Óscar, incluido el de Mejor Película. Sylvester Stallone, en su papel icónico como Rocky, se convirtió en un símbolo cultural que ha trascendido generaciones.
Las secuelas supieron mantener la esencia y calidad, destacando Rocky II que profundizó en la superación personal, y Rocky III que introdujo a villanos memorables y brindó espectaculares escenas de acción. Pero fue Rocky IV la que se grabó con fuerza en la memoria colectiva debido a sus intensos momentos dramáticos: la muerte de Apollo Creed, los clásicos montajes de entrenamiento y la épica pelea contra Ivan Drago, reflejando el choque cultural en plena Guerra Fría.
A pesar de que Rocky V no alcanzó la misma aceptación, la saga volvió con fuerza tras 16 años de pausa con Rocky Balboa, que entregó un conmovedor retrato de un atleta envejecido luchando contra el tiempo y los fantasmas del pasado.
Creed: la evolución natural de la franquicia
El universo Rocky alcanzó nuevas cotas con Creed, estrenado en 2015, que presentó a Adonis Creed, hijo del legendario Apollo Creed, bajo la tutela del propio Rocky Balboa. La fresca mirada de Ryan Coogler, unida a la poderosa actuación de Michael B. Jordan, reanimó el legado de la saga con un enfoque emotivo y contemporáneo que resonó tanto en el público como en la crítica.
Las continuaciones Creed II y Creed III profundizaron en el drama familiar y los conflictos internos, con el regreso del antagonista Drago y un destacado debut en la dirección de Jordan, respectivamente. Aunque la ausencia de Stallone en la última entrega fue notoria, la saga mantiene su fuerza narrativa y emocional, convirtiéndose en un referente de cómo actualizar una franquicia clásica para nuevas generaciones sin perder su esencia.
Impacto y legado
Que nueve películas –incluyendo todas las de Rocky y Creed– hayan tenido en su mayoría una recepción positiva es un hito poco común en el cine deportivo. Esta constancia habla de la habilidad de la franquicia para reinventarse y conectar con diferentes audiencias a lo largo de décadas, un mérito pocas series de películas pueden reclamar.
¿Qué la hace única frente a otras sagas deportivas?
En contraste con Rocky, muchas películas deportivas se adhieren a historias únicas basadas en hechos reales, como Golpe de efecto, Recuerda a los titanes o Rudy, que no suelen generar secuelas porque su fuerza está en relatos autoconclusivos inspiradores.
Franquicias como Major League o Space Jam cuentan con ciertas secuelas pero no alcanzan ni de lejos la trascendencia emocional o cultural de Rocky. Incluso sagas queridas por millennials como The Mighty Ducks o la ligera pero divertida serie Air Bud no poseen la profundidad ni la aclamación crítica sostenida de la saga Balboa.
El único competidor realmente cercano es Karate Kid, cuya película original es un clásico indiscutible que incluso llevó a Pat Morita a una nominación al Óscar. Además, el éxito de la serie Cobra Kai ha revitalizado el interés por esta franquicia. Sin embargo, las secuelas cinematográficas de Karate Kid presentan altibajos que no logran igualar la consistencia y riqueza de Rocky y Creed.
En definitiva, contar con toda esta saga disponible en Netflix es una oportunidad invaluable para sumergirse en uno de los universos deportivos más emblemáticos y mejor construidos del cine, que sigue siendo un referente para nuevas generaciones tanto por su calidad narrativa como por su inspiración inagotable.



