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Dark Scrolls: Una aventura cooperativa con estilo retro que tropieza en su propia fórmula

Introducción a Dark Scrolls y su estilo nostálgico

Dark Scrolls, la nueva apuesta de Doinksoft bajo la producción de Devolver Digital, llega con una estética pixel art que rinde homenaje a la era dorada de los arcades y plataformas 2D. El juego propone una experiencia cooperativa donde hasta tres héroes con habilidades únicas recorren niveles de desplazamiento automático enfrentándose a oleadas de enemigos y jefes finales.

Este planteamiento retro tiene en su diseño un aire desenfadado y una sensación de juego amateur con alma, pero también carga con varios problemas estructurales que dificultan la inmersión y la satisfacción del jugador.

Un planteamiento narrativo que se queda en las sombras

A nivel argumental, Dark Scrolls es parco en detalles y originalidad. La historia se presenta mediante una introducción muda y diálogos esporádicos y poco elaborados, lo que contribuye a una sensación de vacío narrativo. El ciclo se centra en un trío conformado por Grizz, un bárbaro con buen aguante; Pigeon, un pícaro ágil; y Emerys, un mago tipo arcano que recuerda a clásicos como Vivi de Final Fantasy IX. Los personajes son reclutados para destruir un dragón de tres cabezas y recuperar un objeto místico, pero luego el relato se diluye sin ofrecer una explicación convincente ni motivaciones claras.

Preguntas simples pero importantes, como la razón detrás de la tienda regentada por tres gansos disfrazados o el porqué de la repetición temporal de los eventos, jamás encuentran respuesta en el juego. Aun dentro de la libertad creativa, esta falta de contexto puede hacer que los jugadores pierdan el interés rápidamente.

Jugabilidad: mecánicas con potencial pero ejecución irregular

En el apartado jugable, Dark Scrolls mezcla un shooter de desplazamiento lateral con elementos de plataformas y poderes especiales por personaje. Cada héroe puede disparar rápidamente, realizar un doble salto con invulnerabilidad parcial, y usar una habilidad especial que varía en estilo y utilidad. Lo más notable es el sistema de perks, que se activan al llenar una barra de cinco estrellas al dañar enemigos. Estos perks se compran y equipan en una tienda dentro de cada nivel y se disparan en una rotación temporizada que puede encadenar poderosos efectos.

Este mecanismo permite cierto grado de estrategia para combinar habilidades y barreras temporales (i-frames) en intervalos precisos, lo que, en las mejores ocasiones, hace que los combates contra jefes o hordas de enemigos sean satisfactorios. No obstante, la falta de explicación clara en el juego hace que muchos usuarios pierdan el hilo rápidamente. La precisión del diseño es irregular, con algunas habilidades que no funcionan como deberían y una curva de aprendizaje que se siente desaprovechada.

Diseño visual y sonoro: simple pero efectivo, aunque con detalles molestos

Visualmente, Dark Scrolls utiliza pixel art sencillo y colores vivos que facilitan la lectura en pantalla. Sin embargo, la animación de personajes y enemigos es bastante limitada, incluso en los jefes finales, lo que puede restar dinamismo y emoción a la acción. La paleta de movimientos es reducida, sobre todo en niveles superiores donde el diseño se repite un poco.

En cuanto al sonido, la banda sonora genera sensaciones dispares; es estridente y puede resultar molesta tras un rato de juego, por lo que resulta recomendable bajarla al mínimo. Un detalle curioso pero incómodo es la peculiar «cantina» con sonidos de gansos, que más que agregar atmósfera, termina por irritar al jugador tras las primeras ocasiones.

Economía del juego y progresión: un sistema desequilibrado y poco gratificante

Uno de los aspectos más criticables en Dark Scrolls es la gestión de su economía interna. En cada nivel se pueden recolectar gemas que desbloquean perks o emotes, aunque estos últimos no aportan nada a la experiencia, ya que se limitan a emojis genéricos convertidos en píxeles sin personalidad ni relación con la temática. Esta elección parece alejada de la propuesta de valor que se espera en un título premium.

Además, no existen múltiples ranuras de guardado ni modos para reiniciar la progresión sin complicaciones, lo que limita la experimentación con diferentes builds y combinaciones de perks. Algunos elementos en la tienda del juego, como una clave del tesoro cuya tarifa es oscura y variable, provocan confusión y parecen errores de diseño más que retos a superar.

Otro punto curioso es la existencia de un método para el acopio indiscriminado de oro en la zona de entrenamiento, facilitando el progreso sin esfuerzo, algo que contradice las expectativas de un juego con base arcade desafiante.

Cooperativo y rejugabilidad: oportunidades perdidas

Dark Scrolls resalta por su modo cooperativo, donde hasta dos jugadores simultáneos pueden intentar avanzar juntos. Sin embargo, este modo falla en ofrecer una verdadera dinámica colaborativa y la muerte de un jugador lo reduce a una forma fantasmal que solo puede recolectar corazones sin daño ofensivo ni una mecánica clara de resurrección. Esto puede generar frustración y aportar poco a la experiencia colectiva.

Sumado a esto, la ausencia de una pantalla clara de resultado o puntuación tras completar niveles resta motivación para perfeccionar partidas o superar récords, un estándar común para cualquier título arcade que pretenda enganchar a su audiencia.

Personajes y variedad: un puñado de héroes con toques originales

El título incluye diez personajes jugables, cada uno con habilidades particulares que aportan variedad. Desde ataques aéreos, buffs de área, hasta el extravagante uso de un saxofón mágico cuyos patrones musicales deben memorizarse, el roster muestra intenciones de diversidad. No obstante, la implementación incompleta y la falta de un sistema de desarrollo coherente hacen que desbloquearlos se sienta más una tarea repetitiva que una recompensa atractiva.

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