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‘Adolescence’: El Impactante Drama Criminal de Netflix que Redefine el Género

El fenómeno de ‘Adolescence’: ¿Por qué todo el mundo habla de esta miniserie?

La conversación sobre producciones originales de Netflix siempre está en constante evolución, pero muy pocas series han generado un consenso tan arrollador y universal como ‘Adolescence’. Con solo cuatro episodios, la miniserie irrumpe en el panorama del streaming con una fuerza explosiva, situándose al centro del debate mediático y social. Dirigida por Philip Barantini y escrita por Stephen Graham y Jack Thorne, es una propuesta que desafía los límites tradicionales del drama criminal y que, desde su estreno, ha arrasado en audiencias y crítica especializada.

Una premisa potente: adolescencia, crimen y una narrativa sin concesiones

‘Adolescence’ no se conforma con la estructura arquetípica del thriller policíaco. La historia se centra en Jamie Miller, un joven de 13 años profundamente perturbado (interpretado magistralmente por Owen Cooper), que es arrestado bajo sospecha del asesinato de una compañera de clase. El magnetismo de la serie reside en su capacidad para abordar las dimensiones más actuales y oscuras de nuestra sociedad —el impacto de la cultura incel y la influencia de foros misóginos en la construcción de la masculinidad adolescente— desde una óptica cruda pero rigurosamente empática.

Lo que podría haber sido un simple “whodunit” termina siendo un retrato psicológico de alto voltaje, más cercano al pulso de ‘Mindhunter’ que a la estructura de un ‘Law & Order’. Aquí, el misterio en torno al crimen se resuelve desde el primer episodio, desplazando el foco hacia el trauma social y familiar desencadenado por el caso y su representación mediática.

Una apuesta técnica: El arte del plano secuencia

Uno de los grandes aciertos de ‘Adolescence’ es su audaz estilo de rodaje en plano-secuencia. Cada episodio parece filmado en una única toma, sumergiendo al espectador en una experiencia casi teatral, cercana e ineludible. Sin cortes para el respiro ni escapes para las emociones: la cámara habita el espacio junto a los personajes y los espectadores, intensificando la sensación de asedio y catarsis emocional. Este recurso, heredero de experimentos narrativos como ‘1917’ o ciertas secuencias de ‘True Detective’, convierte a ‘Adolescence’ en un producto inmersivo y visceral, donde la tensión no cede en ningún momento.

Más allá del misterio: las emociones como centro del relato

Pese a las comparaciones inevitables con otros dramas criminales, la serie brilla por su enfoque humanista y compasivo. ‘Adolescence’ dedica episodios completos a fases concretas del proceso de investigación y judicialización —el arresto, los interrogatorios, la intervención de los profesionales de la salud mental— que en otros formatos serían meras escenas de transición. El resultado es un estudio detallado sobre el impacto emocional y sistémico que afrontan tanto los acusados como todas las personas de su entorno inmediato.

Una mención especial merece la interpretación de Stephen Graham, quien además de co-crear la serie da vida al padre de Jamie, construyendo un personaje complejo, vulnerable y profundamente humano. La miniserie se atreve a preguntarse cómo sobrevive una familia al estigma, a la presión social y a la culpa tras un hecho irreversible.

El efecto ‘Adolescence’ en la cultura pop y la industria televisiva

Desde su debut, la serie ha roto esquemas con más de 50 premios en la industria, entre los que destacan ocho Primetime Emmys y un altísimo 97% en Rotten Tomatoes. La conversación volcada en redes sociales y foros especializados la calibra como una obra de referencia inmediata dentro del catálogo de Netflix, con secuencias ya icónicas discutidas tanto por críticos de televisión como por usuarios aficionados a los dramas psicológicos y narrativas audaces.

¿Habrá una segunda temporada?

El éxito sin precedentes y el apego de la audiencia a la familia Miller han encendido el eterno debate sobre la continuación de la serie. Aunque no existe confirmación oficial de una segunda temporada, el co-creador Stephen Graham ha insinuado que una posible continuación podría tomar forma en el futuro. Los fans, atentos a cualquier novedad, mantienen viva la expectación sobre el destino de la serie y el desarrollo de sus personajes, reforzando el impacto cultural de ‘Adolescence’ más allá de la pantalla.

Más allá del streaming: un referente inmediato en el drama contemporáneo

‘Adolescence’ representa la cúspide de la nueva televisión de autor capaz de impactar y dialogar con la realidad social. Su legado ya se percibe en la crítica y en el auge de nuevas producciones que buscan replicar la fórmula: profundidad narrativa, riesgo técnico y una mirada sin artificios sobre el lado más vulnerable y conflictivo de la adolescencia contemporánea. Todo apunta a que este drama miniserie será estudiado y recordado por largo tiempo, tanto en círculos profesionales como en la cultura pop global.

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