
Backrooms: Cómo A24 y Kane Parsons Crearon un Universo de Horror Inmersivo en Más de 30,000 Pies Cuadrados
De una serie viral a un proyecto cinematográfico de envergadura
El fascinante universo de Backrooms, nacido originalmente como una serie web viral creada por Kane Parsons, da un salto monumental al cine con una producción impulsada por A24, que ha puesto más de 30,000 pies cuadrados a disposición para recrear este mundo extraño y sobrecogedor. La historia amplía el mítico post de 4chan de 2019 y desarrolla un relato envolvente basado en los espacios liminales, esos lugares ambiguos que generan una inquietante sensación de desubicación.
La película sigue a Clark, interpretado por Chiwetel Ejiofor, un dueño de tienda de muebles que descubre un vasto y aparentemente infinito laberinto en el sótano de su negocio. Mientras se adentra en esta dimensión alterna, su terapeuta, interpretada por Renate Reinsve, inicia una investigación que va más allá de lo convencional, explorando los límites del miedo y la percepción.
Una dimensión construida con detalles minuciosos y lógica interna
Kane Parsons, director y co-guionista junto a Will Soodik, ha trabajado durante años para desarrollar una cosmogonía estricta y coherente de lo que en la película se denomina The Complex. No es solo una serie de pasillos y cuartos interminables, sino un espacio con su propia arquitectura, reglas y repeticiones que cuentan historias. Este enfoque meticuloso permite que el diseño de producción sea un personaje mismo, donde cada rincón esconde detalles que se revelan en visionados posteriores.
Para darle vida a esta visión, el equipo de producción de A24 construyó físicamente un set gigantesco, algo infrecuente en producciones de horror psicológico contemporáneas que suelen apoyarse más en efectos digitales o locaciones limitadas. Esta decisión brindó un realismo palpable que, sumado a una labor sonora inquietante y una narrativa que se alimenta del miedo a lo desconocido, convierte a Backrooms en una experiencia inmersiva y perturbadora.
Estética y narrativa: una mirada más allá del amarillo característico
Mientras que la mayoría del material promocional y la serie original presentan la icónica imagen de habitaciones con paredes amarillas y fluorescentes defectuosos, la película toma esta base para explorar niveles adicionales del laberinto, como una sala de billar, manteniendo un estilo visual contenido pero profundamente efectivo para generar tensión y desasosiego. Este diseño comedido demuestra la intención de Parsons de crear una atmósfera donde lo minimalista y lo aparentemente banal sean donde el terror más intenso se oculta.
El director también señala que esta exploración se relaciona con el fenómeno de la privación sensorial, un estado en el que la mente humana, al enfrentarse al vacío o la monotonía, empieza a interpretar patrones y señales insignificantes como eventos cargados de significado. Esta idea fortalece la conexión entre la narrativa de la película y la experiencia psicológica, dotando a Backrooms de una dimensión más profunda que traspasa lo meramente visual.
Un elenco y producción con nombres de peso
Además de Ejiofor y Reinsve, el elenco cuenta con Finn Bennett, Lukita Maxwell y Mark Duplass, quienes suman talento diverso y experiencia al proyecto. La producción está respaldada por figuras relevantes del cine de terror y suspense, incluyendo a James Wan, conocido por su trabajo en franquicias icónicas; Shawn Levy, Dan Levine, y Jenno Topping, entre otros.
Este equipo, junto con el estreno proyectado para mayo, coloca a Backrooms como un thriller de horror psicológico que promete renovar el género con una propuesta visual y narrativa muy particular, a la altura del catálogo de A24, compañía que ha demostrado ser un referente en la creación de cine independiente y de autor.
Técnicas y herramientas en la creación del universo Backrooms
Antes del rodaje, Parsons utilizó herramientas de software como Blender y Adobe After Effects para crear y perfeccionar elementos de su serie original. No obstante, la transición al cine requirió ir mucho más allá, dotando de escala y físicos el mundo que antes era virtual. La construcción detallada de sets permitió que actores y equipo pudieran experimentar el espacio, algo esencial cuando la atmósfera opresiva y el aislamiento juegan un papel protagónico en la narración.
El misterio y el terror detrás de lo familiar y lo extraño
Al igual que su serie, la película explora el miedo no solo por lo que se presenta, sino por lo que se omite. La ausencia, la sensación de estar atrapado en un lugar inmemorial y la arquitectura repetitiva y abrumadora desencadenan una inquietud profunda. Estos elementos, complementados con una dirección sonora eficiente, provocan una sensación persistente de amenaza, reflejando un género de horror que explora lo psicológico tanto como los sustos inmediatos.

En definitiva, Backrooms representa una apuesta por el cine de horror que apuesta a la inquietud atmosférica, el diseño inmersivo y una narrativa llena de capas. La película no solo lleva a la pantalla un concepto viral, sino que enriquece y profundiza la idea de los espacios liminales aplicados al cine de género, creando una experiencia memorable e inquietante para los espectadores.



