
Big Mistakes: La comedia criminal de Dan Levy que juega con el caos pero no termina de encajar
Una comedia criminal con grandes expectativas
Después del éxito rotundo de Schitt’s Creek, Dan Levy volvió a la pantalla con Big Mistakes, una serie que prometía combinar humor, crimen y drama familiar. Protagonizada por Levy junto a Taylor Ortega, la historia gira en torno a los hermanos Nicky y Morgan, un reverendo y una profesora, que se ven envueltos en una peligrosa red criminal tras intentar obtener un collar para su abuela enferma. Sin embargo, pese a un reparto sólido y una premisa atractiva, la serie es un rompecabezas inestable que no logra aprovechar todo su potencial.
Un guion que juega con el desconcierto
Desde el primer episodio, Big Mistakes lanza a la audiencia a una narrativa caótica y poco contextualizada. La trama inicia en un ambiente hospitalario, lleno de tensiones familiares incómodas que, en lugar de enganchar, generan una sensación incómoda y fragmentada. Este método de storytelling, que parece pedir al espectador armar el rompecabezas sin piezas suficientes, termina por resultar frustrante. No se ofrece claros motivos para las acciones de los personajes ni un camino definido que explique sus decisiones.
El choque tonal es otro punto notable: la serie alterna escenas absurdas y criminales con momentos íntimos y dramáticos que fluyen muy lento, distanciándose entre sí sin una transición adecuada. El intento de mezclar humor excéntrico con drama familiar profundo y una subtrama política una vez incluida, crea una sensación de collage narrativo que termina diluyendo el interés general.
Personajes y actuaciones: lo mejor de la serie
A pesar de las carencias del guion, el elenco se destaca al dar profundidad y humanidad a personajes que, en papel, podrían parecer planos o caricaturescos. Dan Levy y Taylor Ortega entregan una química natural interpretando a sus respectivos hermanos, pero la sorpresa viene con actores como Abby Quinn, quien da vida a Natalie, y Jack Innanen, cuya interpretación de Max —un personaje irritante por diseño— logra transmitir una realidad palpable que genera rechazo genuino.
Uno de los descubrimientos más interesantes es Boran Kuzum, que encarna a Yusuf, el dueño de la joyería que los hermanos enfrentan. Kuzum imprime en su personaje una mezcla de vulnerabilidad y tensión que aporta matices muy necesarios. Destaca especialmente por su dominio del idioma y la expresividad corporal en su primera experiencia actuando en inglés.
No menos sorprendente es Laurie Metcalf, quien interpreta a Linda, la madre de los protagonistas. Aunque su personaje resulta inicialmente desagradable por su carácter egoísta y manipulador, Metcalf logra en los episodios finales dotarla de una dimensión tan humana que termina generando empatía. Este giro demuestra el poder interpretativo y la complejidad que pueden alcanzar los personajes bien trabajados incluso en un guion con problemas.
¿Qué queda de Big Mistakes?
Big Mistakes es un reflejo interesante del riesgo que implica intentar mezclar géneros y temáticas sin un hilo conductor sólido. El balance entre comedia negra, drama familiar y crimen se siente desequilibrado, pero dentro del caos hay momentos brillantes que podrían servir como base para una evolución positiva en futuras temporadas. La relación romántica entre Nicky y su pareja Tareq, por ejemplo, es una de las tramas mejor desarrolladas y más creíbles, aunque queda eclipsada por el desorden general.
Si bien la primera temporada se tropieza con sus propias ambiciones y termina siendo una producción irregular, la dedicación del elenco y la audacia al experimentar con el tono hacen que Big Mistakes sea una propuesta que, al menos, invita a dar una segunda oportunidad y observar cómo se podría pulir y consolidar su identidad en adelante.



