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Bloodborne en PS5 a 60 FPS: una experiencia que divide a la comunidad gamer

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Bloodborne y su legado en la cultura gaming

Bloodborne se ha consolidado como uno de los títulos más emblemáticos de los últimos años dentro del género de RPG de acción. Desarrollado por FromSoftware, este juego ha cautivado a miles de jugadores por su atmósfera oscura, su exigente jugabilidad y su horror cósmico ambientado en la ciudad maldita de Yharnam. A pesar de la gran cantidad de peticiones para un relanzamiento oficial que aproveche el hardware de las consolas actuales, desde la compañía no ha llegado una remasterización o secuela directa, manteniendo a los fans en una espera constante.

El reto de jugar Bloodborne en PS5 a 60 cuadros por segundo

Hace poco, la comunidad volvió a debatir con fuerza tras la aparición de un método alternativo para jugar Bloodborne en PlayStation 5 a 60 FPS, casi el doble de la tasa que ofrece la versión original en PlayStation 4. Un usuario descubrió cómo lograr este efecto utilizando un software especializado de captura de juego junto a dispositivos Elgato que implementan Lossless Scaling mediante un modo de generación de fotogramas intermedios. Este proceso extrapola frames adicionales para simular una fluidez de 60 cuadros por segundo, creando la ilusión de una experiencia más suave.

Este intento llama la atención por mostrar que es posible aumentar el frame rate sin una actualización oficial, sin embargo, no se trata de una solución nativa ni perfecta. El método genera frames «interpolados» que no son reales, abriendo un debate entre los jugadores sobre la calidad y validez de esta experiencia.

Ventajas y limitaciones técnicas del método de 60 FPS

Al revisar las reacciones, surge una división clara. Por un lado, algunos jugadores valoran positivamente que la latencia añadida sea prácticamente imperceptible, y destacan que el resultado visual es agradable, mejorando considerablemente el movimiento en pantalla sin comprometer la jugabilidad. Para estos usuarios, Lossless Scaling es una solución completa cuando la base de frames ya supera los 60 FPS y solo se requiere un empuje ligero para llegar a 60 o 90 cuadros.

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Por otro lado, grupos de jugadores más puristas o técnicos critican que partir de 30 FPS para generar 60 con frames interpolados produce artefactos visuales notables. Según estas opiniones, la brecha de tiempo entre frames es demasiado amplia como para que el sistema calcule correctamente los intermedios, afectando la calidad final. Algunos prefieren mantenerse con la experiencia original a 30 FPS, considerando que un frame rate «simulado» de 60 es menos auténtico y puede perjudicar la respuesta al mando o causar distracciones visuales.

¿Vale la pena adoptar esta solución?

Este enfoque es, sin duda, para un usuario avanzado, ya que además de requerir una previsión técnica significativa para configurar todo el sistema, también necesita hardware adicional, como un capturador Elgato, para funcionar. Para la mayoría de los jugadores, Bloodborne sigue siendo perfectamente disfrutable en su formato original de 30 FPS, gracias a la cuidada optimización y diseño pensado para esa base técnica.

Mientras tanto, la comunidad sigue expectante ante la posibilidad de que FromSoftware finalmente anuncie una remasterización oficial o una secuela que aproveche las ventajas de la potencia de PS5 y otras plataformas actuales, brindando una experiencia fluida y nativa a altas resoluciones y tasas de refresco.

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