
De Creepypasta a Película de culto: la historia detrás de Backrooms y su salto a la gran pantalla
El fenómeno que transformó un creepypasta en una película de prestigio
En el universo del cine de terror, con frecuencia aparecen producciones que capturan la atención de millones por su frescura y originalidad. Una de las más sorprendentes, y que promete marcar un antes y un después, es Backrooms, una película que ha logrado trascender sus humildes orígenes en el vasto mundo del internet para llegar hasta las salas de cine con un enorme respaldo crítico y comercial.
El impacto inicial llegó gracias a unos trailers que combinaron hábilmente atmósferas inquietantes, un elenco actoral de gran nivel y un misterio absorbente. Sin embargo, más allá de la calidad audiovisual, la historia que llevó a Backrooms desde un fenómeno viral en la red hasta convertirse en un largometraje es igual de fascinante.
El origen: un creepypasta que nació en 4chan
Los creepypastas son relatos de terror compartidos masivamente a través de internet que exploran fantasmas, entes, rituales y todo tipo de situaciones sobrenaturales o paranormales. El caso de Backrooms es particularmente destacable porque comenzó con un simple post en 4chan en 2019, donde un usuario compartió la idea de un espacio infinito y laberíntico al que uno podría “noclipear” fuera de la realidad, evocando un escenario sumamente desolador y perturbador.
Desde entonces, las imágenes de habitaciones con alfombra amarillenta, luces fluorescentes zumbantes y un silencio opresivo se han convertido en una iconografía del horror digital. Su expansión fue masiva, reuniendo a más de 150.000 seguidores en comunidades como Reddit, quienes han aportado a la construcción de su mitología.
La serie de YouTube que redefinió el mito
Kane Parsons, un creador audiovisual, encontró en esta historia un filón creativo ideal. A partir de su interés por técnicas de animación 3D y edición digital, lanzó en la plataforma una serie titulada The Backrooms (Found Footage). Su producción logró superar los 78 millones de visualizaciones, convirtiéndose en un referente de terror moderno y en un ejemplo de cómo el contenido independiente puede alterar la percepción de historias ya existentes.
Su atención por recrear una atmósfera que evocara la incertidumbre de recuerdos fragmentados de las décadas de los 90 y 2000, junto con el uso meticuloso de herramientas como Blender y Adobe After Effects, dotaron al proyecto de una verosimilitud escalofriante. Lo que empezó como un experimento terminó consolidándose en 24 cortometrajes que influenciaron a toda una generación de fans y cineastas.
El salto a la gran pantalla: Kane Parsons como director debutante
El éxito del webserie despertó el interés de la industria cinematográfica. A pesar de su escasa experiencia en largometrajes, Parsons fue seleccionado para debutar en la dirección de Backrooms como película, un hecho histórico que lo convierte en el director más joven respaldado por el prestigioso distribuidor A24, conocido por respetar la visión artística de sus creadores.
Detrás de la producción se encuentran pesos pesados de Hollywood como James Wan y Osgood Perkins, grandes referentes en el género de terror, así como Shawn Levy, cuyo olfato comercial ha generado más de 3.000 millones de dólares en taquilla. El casting no se quedó atrás y reunió talentos de la talla de Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve, ambos nominados al Óscar, junto a un sólido elenco integrado por Avan Jogia, Mark Duplass y más.
Un larguísimo set creado para sumergir a espectadores y equipo
El mayor desafío de la película fue plasmar físicamente ese espacio infinito que tan terrorífico se siente en la imaginación colectiva. Se construyó un set de más de 30.000 pies cuadrados, con un diseño que replicaba los pasillos anónimos y monótonos del mito original. La escala permitió que las escenas conservaran esa sensación angustiante y trapichen la mente del público con una atmósfera de aislamiento y claustrofobia.
Curiosamente, la gigantesca estructura llevó incluso a la pérdida física de algunos miembros del equipo de rodaje dentro del laberinto, un guiño involuntario a la trama y que, sin duda, añade un plus de autenticidad y realismo a la experiencia cinematográfica.
El detalle fue llevado al extremo: se probaron cerca de 50 variantes de papel tapiz hasta encontrar el amarillo perfecto para las paredes, demostrando el nivel de exigencia con el que Parsons y su equipo abordaron cada elemento visual para crear el terror más puro.



