
El Culpable Según Sam Levinson: La Muerte Más Impactante en Euphoria Temporada 3
Un giro oscuro y controvertido en la tercera temporada de Euphoria
La tercera temporada de Euphoria ha dejado al público desorientado y dividido, especialmente con el episodio 7 titulado «Rain or Shine», que marca la muerte de uno de sus personajes más complejos y debatidos: Nate Jacobs. Sam Levinson, creador de la serie, ha dado su versión sobre quién es el verdadero responsable detrás de esta impactante conclusión, y su respuesta no apunta a los lugares más obvios.
Desde rey del instituto a víctima de su propio destino
Nate Jacobs, interpretado magistralmente por Jacob Elordi, inició la temporada 3 con una vida que aparentaba ser la cúspide de su éxito: un Cybertruck, una mansión de dudoso gusto y una prometida que parecía su trofeo. Sin embargo, este espejismo pronto se desmorona en una espiral de deudas y violencia que reflejan una caída brutal y sangrienta.
Las deudas con un inversor peligroso llamado Naz desencadenan una serie de eventos violentos y aterradores que implican la amputación de dedos como castigo físico. Acompañado por un secuaz implacable, Artur, la historia retrata a un Nate cada vez más vulnerable y empequeñecido, perdido en su propia oscuridad y dependencia.
El papel decisivo de Cassie y la justicia despiadada
Cassie, interpretada por Sydney Sweeney, es clave en esta narrativa, pues su decisión de eliminar su cuenta en OnlyFans—su principal fuente de ingresos—pone en jaque la vida de Nate. La cuenta regresiva de 72 horas para saldar la deuda se convierte en un thriller mortal que termina con Nate enterrado vivo, víctima de una muerte lenta y angustiante hasta la inesperada e irónica mordida de una serpiente.
Este momento, emblema de la temporada, culmina con la intervención violenta de Maddy y un desenlace trágico que expone una versión grotesca del otrora carismático y temido Nate.
¿Quién es el verdadero responsable? La visión de Sam Levinson
En una entrevista exclusiva concedida a Esquire, Sam Levinson sorprendió al decir que el verdadero culpable de la caída y muerte de Nate no es ni Naz, ni Cassie, ni siquiera el propio Nate. Según su perspectiva, la responsabilidad recae en el público, ese colectivo ansioso por la venganza y la justicia poética.
Levinson explicó que él siempre considera lo que la audiencia desea en términos de justicia y karma, y busca otorgar esa satisfacción, pero de una forma que también resulte perturbadora y haga cuestionar a los espectadores si realmente querían ese desenlace.
La muerte de Nate como castigo para la audiencia
Hasta antes de esta temporada, Nate era sin duda el villano más odiado y un personaje que encarnaba la toxicidad y la violencia. Sin embargo, al presentarlo ahora como una sombra patética de sí mismo, Levinson decidió que su caída no sería solo una conclusión de su arco, sino una forma peculiar y oscura de castigo para quienes disfrutaban odiándolo.
El enfoque ha generado divisiones, ya que en lugar de un enfrentamiento con los personajes que Nate había lastimado profundamente, su final se ejecuta por manos ajenas y en un contexto más macabro que narrativo. Este cambio, aunque impactante, ha sido criticado por perder la esencia del personaje y convertirlo en una víctima, lo que resta fuerza al desenlace.
Cuando el deseo del público supera a la narrativa
Levinson admite que hubo un componente de fan service horripilante, buscando que el público oscile entre querer y temer el castigo del personaje. Esta tensión es interesante desde un punto de vista experimental, pero revela un problema mayor dentro de la temporada 3: la prioridad está más en provocar y generar viralidad que en construir una historia coherente y satisfactoria.
Más allá de Nate, la temporada se ha visto marcada por decisiones narrativas que exploran los aspectos más controversiales y oscuros de sus personajes sin lograr siempre conectar con la audiencia desde un lugar emocional profundo. Episodios como el contenido explícito de Cassie o la agonía de Rue ilustran una mirada más centrada en el choque que en el desarrollo.
Euphoria tras la tormenta: un antes y un después
La muerte de Nate no solo representa un hecho impactante dentro del universo de Euphoria, sino también un punto de inflexión para la serie misma y para los seguidores que la han acompañado desde sus inicios. Este cierre abrupto de un arco que prometía mucho más genera preguntas sobre hacia dónde puede ir una serie que se ha ganado una fama por explorar con crudeza los bordes más oscuros de la adolescencia.
El enfoque de Levinson revela un creador dispuesto a desafiar expectativas y a poner a prueba a su público, aunque a veces a costa de la coherencia o la empatía hacia sus propios personajes. Sin duda, la evolución de la serie será un terreno fértil para debates sobre la narrativa contemporánea en televisión y el equilibrio entre el entretenimiento y la profundidad emocional.



