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Decorado: Animación Surrealista y Construcción de Mundo que Enredan una Trama Difusa

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Una apuesta audaz por la animación surrealista

La animación surrealista sigue siendo un territorio fascinante pero poco explorado dentro del cine contemporáneo, especialmente cuando se compara con la narrativa en acción real. Clásicos como Paprika de Satoshi Kon, Fantastic Planet de René Laloux o el más reciente Mad God de Phil Tippett ejemplifican el potencial creativo y narrativo que este tipo de obras pueden ofrecer. En ese contexto, el cineasta Alberto Vázquez se ha consolidado como una voz única con títulos como Birdboy: The Forgotten Children y Unicorn Wars, donde fusiona horror, coming-of-age y una exploración oscura de mundos con tonos apocalípticos. Su más reciente proyecto, Decorado, se adentra en un escenario que combina el existencialismo con una animación hipnótica, aunque no sin algunas dificultades para contener todas sus ambiciones narrativas.

Construyendo un mundo dominado por ALMA

Decorado presenta un universo habitado por animales antropomórficos, atrapados bajo el yugo de ALMA, una entidad corporativa todopoderosa que monopoliza sectores como la banca, la manufactura y la seguridad. En el centro de este relato está Arnold, un ratón de mediana edad que ha conocido únicamente el desempleo durante casi diez años, y su esposa María, quien lucha por cumplir su sueño de ser una dibujante de cómics reconocida. Ante la amenaza inminente de perder su hogar, Arnold comienza a cuestionar la naturaleza misma de su mundo, enfrentándose a una vigilancia constante y a una realidad que lentamente revela ser mucho más que lo que aparenta.

Un viaje entre lo absurdo y lo filosófico

El filme inicia con un ritmo envolvente que invita a sumergirse en su atmósfera. A través de una narrativa cuidadosamente dosificada junto al co-guionista F. Xavier Manuel Ruiz, se exploran las grietas de esta sociedad distópica: desde barrios marginados hasta criaturas fantásticas, incluyendo una sirena invertida y un demonio que toca el arpa, detalles que refuerzan la sensación de estar ante un cuento extraño y magníficamente diseñado. La incursión en temas como la opresión social y la dependencia a drogas desconocidas crea un trasfondo complejo y sugerente.

La tensión radica en la posibilidad de que el entorno de Arnold y María sea en realidad una ilusión elaborada, una suerte de set o ‘decorado’, que da título a la película. Esta idea evoca ecos cinematográficos potentes: el desconcertante universo de David Lynch y la introspección existencial de The Truman Show se sienten muy presentes aquí, generando un cóctel narrativo que juega con las percepciones y la identidad.

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Las sombras de una narrativa disonante

A pesar de la riqueza de su planteamiento, el principal problema de Decorado es la dificultad para cohesionar sus múltiples ideas. El giro hacia reflexiones sobre el envejecimiento, el deterioro matrimonial y la depresión sucede apresuradamente, afectando el ritmo y dispersando el enfoque. La metáfora central pierde fuerza y la película parece dudar sobre qué mensaje quiere realmente transmitir.

El acto final es especialmente problemático, justo cuando la trama parece a punto de revelar los secretos de ese mundo-experimento. Vázquez opta por dejar esas incógnitas en la sombra, dando la espalda literalmente a la explicación, lo que puede frustrar a quienes esperan un desenlace más claro o al menos un cierre simbólico que unifique los hilos argumentales.

El peso del tono y la emotividad

El guion se mantiene salpicado de humor absurdo que recuerda al tono canalla de algunos clásicos animados, pero la gravedad de los acontecimientos termina centellando una sensación de pesimismo que oscurece el trasfondo emocional. El humor es un recurso que se diluye al aumentar la tensión y la desesperanza, lo que hace que la propuesta termine por perder una parte esencial de su impacto potencial.

Un festín visual con tintes vintage

Donde Decorado sí brilla con luz propia es en su apuesta estética. La animación destila una influencia evidente de las primeras producciones de Mickey Mouse, Fantasia y los irreverentes dibujos de Betty Boop. Esta mezcla vintage se combina con elementos fantásticos que no solo aportan belleza visual, sino también un aire onírico que complementa la naturaleza surreal de la historia. Imágenes inolvidables, como la sirena invertida y un imponente búho amenazante, permanecen grabadas en la retina y justifican la experiencia incluso cuando el guion tropieza.

Este enfoque visual, además, invita a múltiples interpretaciones, un territorio fértil para quienes disfrutan de desentrañar simbolismos y profundizar en el análisis crítico de películas animadas que trascienden lo meramente narrativo.

Explorar más allá del lienzo del decorado

Aunque Decorado no termina de resolver sus conflictos dramáticos, la propuesta abre una puerta para explorar el potencial de la animación que desafía las estructuras clásicas y ofrece un espejo distorsionado de nuestra realidad contemporánea. La experiencia deja con ganas de revisitarla y descubrir qué se puede desentrañar en un segundo visionado, con la mente más preparada para el juego metafísico que propone Vázquez.

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