
Disney evita la batalla multimillonaria de las películas basadas en videojuegos que dominan Hollywood
El dominio indiscutible de Disney en Hollywood con un punto vulnerable
Walt Disney Studios es, sin duda, uno de los gigantes más sólidos de la industria del entretenimiento mundial. Durante la última década, su dominio ha sido sostenido gracias al éxito arrollador que han tenido franquicias como el Universo Cinematográfico de Marvel y Star Wars, sin olvidar las icónicas producciones animadas de Walt Disney Animation y Pixar. Además, la estrategia de remakes en acción real de sus clásicos animados y la adquisición de 20th Century Studios han fortalecido aún más su catálogo, incorporando propiedades clave como Avatar, Planeta de los Simios, Alien y Depredador.
Este vasto arsenal de contenido permitió que Disney se proclamara con orgullo como el estudio más taquillero en Hollywood, alcanzando un impresionante total de 6.6 mil millones de dólares en recaudación. Las expectativas para próximos lanzamientos también son altas, con títulos esperados como The Mandalorian y Grogu, Toy Story 5, el remake en acción real de Moana y la película Avengers: Doomsday. El 2027 promete nuevas entregas de Avengers, Star Wars, Frozen III, y hasta adaptaciones de Bluey y Los Simpsons, utilizando un capital intelectual (IP) diverso y robusto que asegura éxito continuo.
Una ausencia notable: Disney y las películas basadas en videojuegos
No obstante, a pesar de este éxito, Disney presenta un vacío significativo: su casi total ausencia en el lucrativo y creciente mercado de las películas basadas en videojuegos. Un sector que este año factura aproximadamente 8.3 mil millones de dólares y que ha capturado la atención de prácticamente todos los grandes estudios de Hollywood.
Mientras otros se embarcan en una carrera por dominar esta categoría, Disney observa desde la distancia. Por ejemplo, Sony lidera este movimiento con producciones como el reboot de Resident Evil, la adaptación en acción real de The Legend of Zelda, y películas basadas en títulos de PlayStation como Bloodborne, Ghost of Tsushima o Horizon Zero Dawn. Paramount también apuesta fuerte con nuevas entregas de Sonic the Hedgehog, Street Fighter y la próxima película de Call of Duty. Warner Bros. agrega su voz con secuelas de Mortal Kombat y una nueva de Minecraft. Amazon y Netflix incluso exploran la televisión y el cine con lanzamientos basados en The Sims, Gears of War y Bioshock. Esta diversificación muestra que las historias de videojuegos no solo generan ganancias, sino que se transforman en IPs frescas para el cine y la TV.
¿Por qué Disney se mantiene al margen?
La historia de Disney con las adaptaciones de videojuegos no ha sido particularmente exitosa en el pasado reciente. El último gran intento fue en 2010 con Prince of Persia: The Sands of Time, que aunque recaudó 336 millones a nivel mundial, no convenció a la crítica ni al público y no logró beneficios netos en taquilla. Cuatro años después, Need for Speed logró ser rentable, pero también fue recibido con críticas pobres. Probablemente, estos tropiezos tempranos hicieron que Disney decidiera no involucrarse más en un género que parecía inestable y difícil de dominar.
El problema es que, desde entonces, la experiencia ha cambiado radicalmente: algunas películas han roto esquemas y prejuicios, demostrando que las adaptaciones de videojuegos pueden ser grandes éxitos comerciales. Durante la pandemia, Uncharted de Sony superó los 400 millones, mientras que franquicias como Five Nights at Freddy’s, Sonic the Hedgehog y Minecraft alcanzaron recaudaciones millonarias, algunos superando el billón de dólares.
La promesa latente para Disney y los desafíos por delante
La gran pregunta es si Disney seguirá ignorando este segmento en expansión o finalmente se animará a apostar por él. El riesgo es palpable: aunque el MCU y Star Wars continúen siendo exitosos, no es sostenible depender eternamente de ellos ni de un número limitado de franquicias como Avatar. La industria demanda nuevas historias, nuevos mundos, y ahí es donde los videojuegos podrían brindar una mina de oro.
Una ventaja que sí tiene Disney es la propiedad de Kingdom Hearts, la popular franquicia de Square Enix que une personajes de Disney con el universo de Final Fantasy y otros. Desde hace años, se escuchan llamados para que Disney lance una película animada basada en esta saga, pero hasta ahora no ha habido señales de que esto vaya a suceder pronto. Por otro lado, muchos de los nombres más exitosos en cine basados en videojuegos —como Minecraft, Mario y Sonic— están en manos de otros estudios o empresas, lo que complica la posibilidad de que Disney pueda adquirirlas o producir adaptaciones con amplio atractivo desde cero.
A pesar de este panorama complejo, en un momento donde las películas inspiradas en videojuegos comienzan a desafiar el reinado del cine de superhéroes, el movimiento hacia esta corriente parece inevitable. Disney, con su poder económico y su herencia en contar grandes historias, podría encontrar en este terreno la oportunidad perfecta para diversificar y sorprender a audiencias todavía ávidas de nuevas experiencias cinematográficas.



