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Euphoria: ¿Dónde está Nate Jacobs y qué ha pasado con su personaje en la temporada 3?

Una transformación desconcertante del personaje de Nate Jacobs en Euphoria

La tercera temporada de Euphoria ha generado múltiples debates, pero uno de los más intensos gira en torno a la evolución del personaje de Nate Jacobs, interpretado por Jacob Elordi. El Nate que fuimos conociendo en las temporadas previas —un joven complejo, manipulador y en ocasiones aterrador— parece diluirse en una versión que poco o nada recuerda a ese arquetipo inicial.

Mientras el resto de los personajes mantienen, o al menos juegan con, facetas reconocibles, Nate se convierte en una figura irreconocible, casi una creación diferente, como los nuevos personajes Angel o Alamo. Esta redefinición del protagonista ha dejado desconcertados a muchos fans y críticos por igual.

Un cambio radical en la dinámica del personaje

Históricamente, Nate ha sido un personaje definido por su agresividad, su naturaleza controladora y su psicología tóxica, capaz de acciones extremas como amenazar con armas para obtener lo que desea. Sin embargo, en esta tercera entrega, su actitud ha cambiado drásticamente. Lo que vemos es a un hombre que parece subyugado por las circunstancias y por las personas a su alrededor, especialmente por su esposa Cassie, interpretada por Sydney Sweeney.

En episodios recientes, Nate aparece como una figura sumisa y pasiva, que acepta sin resistencia las decisiones de Cassie. Incluso se muestra extraño en su apoyo a que ella genere ingresos a través de OnlyFans, algo que en contexto sería incongruente con la versión previa del personaje, quien solía ser posesivo, controlador y profundamente celoso.

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Las contradicciones en el arco de Nate y su impacto narrativo

Este cambio ha provocado un fuerte debate sobre la coherencia narrativa en Euphoria. Algunos espectadores sienten que la transformación de Nate diluye la complejidad que tan bien construyó la serie hasta ese punto. Su rol pasa a ser el de un individuo eclipsado por sus propias dificultades económicas y emocionado, casi con fervor, por la independencia financiera de Cassie, algo que contrasta con su imagen previa como manipulador y antagonista.

Previo a esta temporada, los rumores apuntaban a una posible redención para Nate, una ruta que ha sido tema recurrente en la cultura televisiva, donde personajes oscuros encuentran un camino hacia la luz, como Negan en The Walking Dead o Kylo Ren en la saga de Star Wars. Sin embargo, la realidad para Nate es más cruda: no un arco de redención, sino una caída hacia la impotencia, dominado por sus acreedores y por el control que pierden sobre sí mismos en su entorno.

¿Qué busca Sam Levinson con esta nueva etapa de Nate?

El creador de la serie, Sam Levinson, parece querer explorar otros aspectos menos evidentes del personaje, mostrando sus vulnerabilidades y su pérdida de control. Pero este cambio ha sido recibido con escepticismo. En vez de ver a Nate como el villano que siempre fue, ahora vemos a un hombre atormentado y derrotado. Esto se refleja en escenas donde pide ayuda humillado y en público, lo que se aleja radicalmente de la ferocidad original de su personaje.

Además, la violencia que antes ejercía Nate ahora se ha volcado hacia él, representada por agresiones físicas de sus prestamistas, una dinámica que intenta generar empatía, pero que carece del antecedente psicológico que sustentaba sus acciones previas.

El contraste con los demás personajes y la esencia de Euphoria

Mientras Nate se pierde en esta transformación, el resto del elenco parece recuperar la esencia original que hizo exitosa a la serie. Personajes como Cassie y Maddy vuelven a desplegar sus características contundentes: la conducta manipuladora, la energía competitiva y esas tensiones que mantienen viva la historia.

Esta recuperación de la esencia en otros personajes pone en evidencia aún más el extrañamiento que provoca el nuevo Nate. Aquellos que amaban odiar a Nate ahora enfrentan una versión domesticada, que parece sacada de otro guion, alejándose de la crudeza dramática que solía aportar.

La temporada 3 de Euphoria se enfrenta entonces a un dilema: cómo mantener la frescura y evolución de sus personajes sin perder la coherencia interna que los hizo auténticos y cautivadores a lo largo de las temporadas anteriores.

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