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El final de The Boys en su quinta temporada revela el mayor problema de la serie tras su tercera entrega

Una despedida cargada de emociones pero con fisuras en la narrativa

La quinta temporada de The Boys llega para cerrar una etapa importante de esta serie de culto en Amazon Prime Video, ofreciendo un desenlace que busca dar un cierre satisfactorio a la mayoría de sus personajes principales. No obstante, a pesar de contar con momentos memorables y un cierre digno, la temporada deja al descubierto uno de los problemas más evidentes de la ficción, relativo a la coherencia en la escala de poderes de sus personajes.

Después de cautivar a la audiencia y crítica hasta su temporada tres, la serie experimentó un descenso notable en su calidad y consistencia en la cuarta entrega, generando inquietud sobre cómo terminaría la historia principal. La temporada cinco retomó con fuerza la redención de A-Train y su posterior muerte, pero pronto mostró signos de estancamiento, en parte por su excesivo enfoque en preparar el terreno para el spin-off Vought Rising centrado en Soldier Boy.

¿Dónde falló realmente The Boys en el manejo de sus poderes?

Es un desafío que enfrentan muchas series de acción y superhéroes mantener una continuidad lógica en cuanto a las habilidades y límites de sus personajes. Aunque universos como Cobra Kai han lidiado con este problema, en The Boys resulta particularmente notorio, ya que la serie se había esforzado en establecer reglas claras para el poder de sus supes.

Hasta la tercera temporada, Homelander se mantenía como el ser más poderoso, un nivel al cual otros personajes apenas podían aspirar. En combates como el celebrado Herogasm, se veía claramente cómo varios supes de alto nivel como Soldier Boy y Butcher, incluso bajo la influencia del Temp V, tenían dificultad para derrotarlo. Sin embargo, en la quinta temporada, estas reglas fueron flexibilizadas hasta el punto de afectar la lógica interna del universo, solo para avanzar la trama.

Un ejemplo flagrante se observa con la eliminación del nuevo Black Noir a manos de The Deep, un supe con capacidades que parecían poco intimidantes, pero que logró acabar con uno que había sido retratado previamente como casi invulnerable. En el episodio final, la inconsistencia llega al máximo cuando Homelander no puede dominar completamente a Butcher y Ryan, siendo sufriendo golpes y ataques que parecen contradecir la efectividad previamente establecida de sus rayos letales.

Es especialmente desconcertante que la misma habilidad que en episodios anteriores cortó con facilidad extremidades, en la confrontación final solo empuja o escepticamente hiere a Kimiko. Algo similar ocurre con Butcher, quien, a pesar de haber sido dominado en temporadas previas incluso sin Homelander, ahora parece haber aumentado su resistencia y fuerza para desafiarlo cara a cara. Para que la narrativa avance, la serie parece haber debilitado considerablemente a Homelander, afectando la credibilidad del combate final.

Oportunidades perdidas con Gen V para fortalecer el episodio final

Un punto crítico es la ausencia de personajes de Gen V, el spin-off que explora a la siguiente generación de supes. Personajes como Marie, que en su temporada mostró progresos significativos en el control de sus poderes y el potencial para rivalizar con Homelander, podrían haber aportado una dinámica adicional y creíble en la batalla. Su habilidad de manipulación sanguínea era una carta que pudo haberse jugado para frenar al antagonista principal junto a Butcher y Ryan.

Tampoco se aprovechó la presencia de Cate, quien con su poder de manipulación mental habría sido clave para interferir en las acciones de Homelander y ofrecer un contrapeso táctico. Otros jóvenes supes como Jordan Li, Sam y Emma brindan posibilidades de combate variadas que habrían enriquecido la escena final, aportando un mayor equilibrio en el duelo frente a Homelander y evitando la sensación de que el enfrentamiento principal dependía únicamente de unos pocos personajes.

En cambio, la temporada 5 prefirió desestimar muchos de esos desarrollos, justificando las ausencias con que los personajes no estaban “listos”, lo que debilitó el climax y dejó la batalla final con menos impacto del esperado. Más allá de sus aciertos visuales o emocionales, el clímax no logra rivalizar con la intensidad y claridad estratégica del Herogasm de la tercera temporada, debido a estas incoherencias de poder y falta de aprovechamiento del universo expandido.

Un universo lleno de potencial narrativo pero que debe cuidar su coherencia interna

La relevancia de The Boys y sus spin-offs como Gen V reside en su capacidad para subvertir y generar discusiones sobre el género de superhéroes. Su éxito ha sido avalado por su estilo crudo y realista, sus personajes complejos y la explotación de temas oscuros. Sin embargo, la defensa de su lógica interna es clave para mantener la inmersión del público, especialmente cuando la serie expone irregularidades en el manejo de las capacidades de sus personajes clave.

Esta última temporada nos recuerda la dificultad de equilibrar desarrollo argumental, expansión de universo y fidelidad a las reglas establecidas desde un inicio, en un formato que combina acción, crítica social y humor negro. Aunque el desenlace resulta satisfactorio para la mayoría de personajes, el tratamiento del poder recuerda la necesidad de cuidar esos detalles para futuras producciones dentro de este universo.

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