
Jujutsu Kaisen: El Verdadero Líder del Nuevo Shōnen, por Encima de Demon Slayer
El Fin de una Era: Shōnen Clásico vs. Nueva Ola
La generación dorada del shōnen clásico –formada por gigantes como Dragon Ball, One Piece, Naruto y Bleach– ha moldeado el mundo del anime durante décadas. De hecho, Dragon Ball se consolida como el pilar histórico, mientras One Piece no ha bajado el ritmo con más de 1000 episodios y sigue expandiéndose. Sin embargo, por muy inmortales que parezcan estos títulos y a pesar de los spin-offs y secuelas, el público exigente ya ha abrazado lo que podríamos llamar la ‘nueva sangre’ del shōnen.
El Shōnen Moderno: Intensidad, Concisión y Brutalidad
El relevo generacional trae consigo un cambio radical. Obras como Solo Leveling, Demon Slayer y Jujutsu Kaisen marcan una diferencia abismal al apostar por una narrativa compacta y sin el relleno dilatado que caracterizaba a los animes clásicos. Cada episodio es imprescindible, la tensión nunca decae y la narrativa se siente ágil e implacable.
Además del ritmo, la nueva generación multiplica la crudeza y la intensidad: en los shōnen clásicos, morir no era un gran problema (Goku ha muerto varias veces, después de todo). En cambio, series modernas como Demon Slayer y Jujutsu Kaisen no tienen reparos en eliminar personajes principales de la forma más brutal, elevando las apuestas emocionales para la audiencia y alejándose de la “inmortalidad” de antaño.
Demon Slayer: Éxito Visual y Narrativa Clara
Demon Slayer ha causado un impacto gigantesco con sus espectaculares animaciones y una historia accesible y directa. La trama gira en torno a Tanjiro, un joven decidido a vengar la atrocidad cometida contra su familia por parte de Muzan y a salvar a su hermana Nezuko. Su éxito es indiscutible: no solo ha destrozado récords de taquilla japoneses, sino que se ha convertido en una franquicia multimedia (anime, películas, videojuegos y manga) reconocida a nivel mundial.
Sin embargo, su narrativa sencilla es tanto una virtud como un límite. Demon Slayer encarna el clásico viaje de venganza y redención, pero, a la hora de representar la complejidad del mundo actual, se queda atrás.
Jujutsu Kaisen: El Nuevo Rey del Shōnen
Mientras Demon Slayer sobresale por su espectacularidad visual, Jujutsu Kaisen conecta directamente con la realidad de esta generación. Concebida por Gege Akutami, combina oscuridad, brutalidad y temas sociales que resuenan con el entorno contemporáneo. La trama sigue a Yuji Itadori, quien se enfrenta a un mundo dominado por maldiciones nacidas de emociones humanas negativas, reflejando miedos y dilemas más actuales y profundos.
Uno de los puntos más impactantes es cómo el sistema dentro de la historia es opresivo y corrupto. Personajes como Maki Zen’in y Satoru Gojo encarnan la lucha contra la discriminación institucional, el elitismo y las reglas injustas. Mientras tanto, el sufrimiento mental y emocional tiene un peso real: la depresión de Megumi Fushiguro o el narcisismo devastador de Naoya Zen’in están retratados con una crudeza pocas veces vista en el anime popular.
Una Generación Que No Da Tregua
Jujutsu Kaisen es brutal, impredecible y profundamente actual. No sólo sorprende por los altísimos estándares de animación y dirección de MAPPA, sino que lleva el género shōnen a una introspección social pocas veces vista: la presión de las expectativas, la corrupción de los sistemas y la angustia psicológica no son decorado, sino motor narrativo.
Así, mientras Demon Slayer quedará como un coloso del entretenimiento japonés moderno –con estrenos récord e historias épicamente sensibles–, el verdadero espejo de nuestra década está en Jujutsu Kaisen. Junto a Chainsaw Man y otras propuestas contemporáneas, el futuro del anime parece decidido a no dar respiro, apostando por historias sin piedad y personajes cada vez más humanos.



