
Kazuhiko Torishima, el editor legendario de Dragon Ball, critica duramente el manga moderno y sus tendencias actuales
El papel fundamental de Kazuhiko Torishima en Dragon Ball
Para entender las opiniones de Kazuhiko Torishima sobre el manga contemporáneo, primero hay que reconocer su influencia histórica en uno de los shonen más emblemáticos de todos los tiempos: Dragon Ball. Como primer editor de Akira Toriyama, Torishima no solo moldeó el contenido y la dirección artística, sino que también ejerció su crítica rigurosa durante la producción de sagas icónicas como la de los Androides. De hecho, su mano firme en la narrativa y desarrollo visual fue crucial para el éxito y estructura de la serie.
Sin embargo, su estilo editorial era tan autoritario que autores y colegas incluso llegaron a inspirarse en él para crear personajes antagonistas, reflejando su fama de ser muy exigente y controlador dentro del ecosistema editorial de Shonen Jump. Hoy en día, incluso alejado del oficio, sus comentarios siguen generando debate, especialmente cuando analiza la evolución del manga y sus tendencias actuales.
¿Por qué Torishima critica el manga moderno?
En una reciente aparición en un evento de cultura pop, Kazuhiko Torishima no ocultó su desencanto con la calidad del manga contemporáneo, donde apuntó como ejemplos negativos a títulos muy populares que han marcado la última década como Blue Lock, Jujutsu Kaisen, Chainsaw Man y Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba. Su crítica principal gira en torno a dos ejes: el arte y la narrativa.
Primero, menciona que el arte en el manga moderno parece no considerar el formato físico tradicional, enfocándose más en la visualización adaptada a dispositivos digitales como smartphones. Esto afecta especialmente a los doble spreads —páginas dobles panorámicas— que pierden impacto o se ven torpes al imprimirse. Históricamente, los mangakas y editores tenían un ojo experto para estos detalles, asegurándose de que la experiencia en papel fuera armoniosa y dinámica.
En cuanto a la escritura, Torishima critica el exceso de narración y exposición en las historias actuales. En su concepción, el manga shonen debería estar escrito para captar la atención de un público joven, con dinamismo y fluidez, algo que muchas veces se diluye con diálogos explicativos y densos que parecen dirigidos a adultos o lectores muy detallistas, en lugar de niños. Incluso extendió esta crítica a un gigante como One Piece, destacando que perdió parte de su simpleza y encanto infantil al abordar temas más complejos y sombríos, atribuible a que su autor, Eiichiro Oda, está demasiado encariñado con su propio universo literario.
¿Está justificada esta visión sobre el manga actual?
Aunque la postura de Torishima puede parecer dura o incluso anticuada para algunos, no falta quien la vea como un llamado legítimo a reflexionar sobre la dirección que ha tomado el manga en su época digital. El debate sobre cómo se adapta el manga al consumo en pantallas táctiles frente al medio impreso es muy real. La experiencia que brindaba un Manga en papel, donde cada página, cada doble página, estaba diseñada para sorprender al lector, se ha visto comprometida con la transformación al digital, donde las pantallas pequeñas limitan ciertos recursos visuales.
Además, la crítica al estilo narrativo tiene fundamento en la sobrecarga de datos y diálogos que, en títulos como Hunter x Hunter o Jujutsu Kaisen, pueden detener el ritmo de lectura o saturar a un público juvenil que busca más acción y menos explicaciones extensas. El balance entre profundidad y accesibilidad es delicado, y no todos los autores logran mantenerlo con la misma eficacia.
Finalmente, el reconocimiento de Torishima a Hirayasumi de Keigo Shinzo, un manga de slice-of-life por su sencillez y claridad, evidencia que para él la grandeza está en historias bien enfocadas y con propósito claro, aspectos que a menudo hoy se ven desplazados en mangas modernos por la necesidad de innovar visualmente o concentrar tramas complejas.



