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Las 8 diferencias más impactantes entre la serie 56 Days y la novela de Catherine Ryan Howard

Los cambios principales que transformaron 56 Days en su salto de la novela a la pantalla

La adaptación televisiva de 56 Days, protagonizada por Dove Cameron y Avan Jogia, ha capturado la atención de los fanáticos de los thrillers psicológicos por su enfoque en el misterio, los secretos y las relaciones en tiempos de incertidumbre. Si bien la premisa central se mantiene —dos desconocidos que se embarcan en una relación cargada de sospechas y sorpresas—, el traslado de la historia del papel a la pantalla conllevó profundas modificaciones que reinventan el relato original de Catherine Ryan Howard.

De Dublín a Boston: un cambio de escenario con impacto

En la versión original de Howard, la acción se desarrolla en Dublín, Irlanda, un entorno cargado de matices culturales y sociales propios. Este trasfondo influye en la manera en que los personajes interactúan, generando un clima particular, muy en sintonía con la narrativa contemporánea irlandesa. La serie decide llevar la historia a Boston, insertando a los protagonistas en una metrópoli estadounidense mucho más neutra desde una perspectiva internacional, lo que obliga a modificar dinámicas y referencias clave del relato original.

El confinamiento: desencadenante original sustituido

La novela basa su motor inicial en el confinamiento por la pandemia, contexto que fuerza a Ciara y Oliver a mudarse juntos rápidamente. En la serie, el COVID queda como un eco pasado; para justificar la velocidad de la convivencia, Ciara recurre a otros recursos para convencer a Oliver, alterando la dinámica emocional de la pareja y el trasfondo de urgencia que respira la obra literaria.

Oliver, de clase media a magnate: el cambio de estatus que lo cambia todo

Mientras que en el libro ambos protagonistas comparten una situación económica equilibrada, en televisión Oliver aparece como un hombre de gran fortuna. Esto introduce un matiz decisivo en la historia, pues las motivaciones de Ciara incorporan el interés económico, dotando a la relación de un nuevo ángulo de poder y vulnerabilidad que no existe en la versión escrita.

Motivaciones de Ciara: venganza por dinero, o búsqueda de la verdad

El guion televisivo refuerza la idea de que Ciara busca una compensación material por la muerte de su hermano, responsabilidad que atribuye a Oliver. En cambio, en la novela, su motivación principal es descubrir la verdad antes de la inminente muerte de su madre, más allá del interés económico. Las diferencias refuerzan perfiles emocionales opuestos en la protagonista según el medio.

La oscuridad de Oliver: más profundo y cruel en el papel

Una de las distinciones más notables reside en la representación moral de Oliver. Aunque en ambas versiones él arrastra un pasado oscuro, el libro lo retrata como un personaje mucho menos redimible: Oliver llega a asesinar a Paul y manipula la situación para que su amigo Shane reciba una sentencia mucho peor. La serie suaviza este trasfondo, dotándolo de más culpa y remordimiento, acercándolo al terreno del antihéroe.

¿Quién muere realmente? El misterio del cuerpo en el baño

En la novela, la gran revelación es que Oliver es el cadáver hallado en el baño, con una muerte ambigua tras descubrir los secretos de Ciara y acceder a su diario. Ella presencia pasivamente su final, eligiendo dejarlo morir. La serie toma un rumbo radicalmente distinto: el muerto es Dan Troxler, el terapeuta, mientras Oliver y Ciara escapan juntos y empiezan una nueva vida. Aquí la narrativa juega con la percepción y multiplica las sorpresas.

La invención de Dan Troxler: un personaje clave exclusivo de la pantalla

Resulta fundamental destacar que Dan Troxler, el terapeuta manipulador que extorsiona a Oliver y juega un papel central en la teleserie, no existe en la novela. Su aparición modifica los motores dramáticos y los conflictos internos de los personajes, añadiendo nuevas capas de manipulación psicológica y traición. La ausencia de este personaje en el texto convierte al Oliver original en una figura aún más despiadada y menos manipulable por fuerzas externas.

Narrativa no lineal y atmósfera de thriller: intactas pero reinterpretadas

Tanto en el libro como en la serie, se apuesta por una estructura temporal no lineal y una atmósfera de tensión constante. Sin embargo, el modo en que se articula el suspense y se distribuyen las pistas varía considerablemente, priorizando en el formato audiovisual las sorpresas y los giros de guion frente a la creciente inquietud empapada de detalles cotidianos y humanos del texto escrito.

La relectura de 56 Days en pantalla se nutre de su fuente pero no duda en traicionar, ampliar y resignificar los elementos que hicieron de la novela un fenómeno dentro del thriller psicológico contemporáneo. El resultado es una adaptación que desafía tanto a lectores como a nuevos espectadores, alimentando el debate sobre los límites y libertades de las adaptaciones de obras literarias al mundo del streaming.

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