
Mexico 86 en Netflix: La historia real del fútbol que no logra conmover
Un estreno que llega con la fiebre mundialista
Con la expectación que genera cada torneo mundialista, el fútbol vuelve a instalarse en el centro del interés global, y Netflix aprovecha esta ola para lanzar Mexico 86, una película que narra los intríngulis detrás de la organización de la Copa del Mundo en México. La historia se enfoca en Martín de la Torre, un funcionario modesto de la federación de fútbol que se arriesga para lograr que su país sea sede del campeonato tras la repentina retirada de Colombia, que tuvo que abandonar sus planes por el caos generado durante la época de Pablo Escobar.
La competencia por organizar el torneo fue feroz: Estados Unidos, Egipto, Suecia y México se disputaban la posibilidad de albergar esta importante cita. La película se centra en la ambiciosa apuesta de Martín de la Torre y las acciones a veces cuestionables que implementa para que México se imponga en la contienda, desde maniobras políticas hasta tácticas poco transparentes.
Un guion con altibajos que limita la conexión con el público
A pesar del interés que suscita la trama, Mexico 86 tiene dificultades para generar empatía en la audiencia. La narrativa apuesta por presentar los hechos como más apasionantes de lo que realmente resultan, sin ofrecer suficientes elementos que enganchen más allá de los aficionados al fútbol. Incluso para quienes conocen la historia del deporte y las polémicas asociadas a FIFA, la película puede sentirse insuficiente o poco impactante, dado que los escándalos previos resultan mucho más atrayentes a la hora de denunciar la corrupción y los manejos turbios en la organización de eventos deportivos internacionales.
Un punto intrigante es el giro que toma la historia a mitad del metraje: tras conseguir la sede, el relato se transforma en un relato sobre la preparación para el mundial y los últimos embates políticos, incluyendo una crisis causada por un terremoto en México. Esta desviación de la trama original puede desconcertar y alejar a quienes esperaban un enfoque más centrado en la pelea por la organización del evento.
El humor no termina de encajar
Netflix promociona la película como una comedia, aunque la mayoría de los chistes y momentos cómicos se sienten forzados y poco efectivos. El tono ligero hace que la experiencia sea medianamente entretenida, pero a costa de diluir el dramatismo que la situación ameritaría. En las secuencias donde la tensión debería marcar el ritmo, el humor sarcástico e incluso cruel genera un efecto contrario, restando intensidad y dejando un sabor agridulce en el espectador.
Diego Luna: la fuerza que sostiene la película
Donde Mexico 86 realmente destaca es en la actuación de Diego Luna, quien interpreta a Martín de la Torre. A lo largo del desarrollo, el personaje se presenta no como un héroe convencional sino como una figura compleja y con claroscuros: infidelidades, sobornos, e incluso falsificaciones de documentos forman parte de su accionar, lo que lo vuelve un protagonista poco simpático y en ocasiones difícil de justificar.
Sin embargo, la magnetismo y carisma de Luna logran mantener la atención e interés, aportando matices y profundidad que el guion a menudo no logra sostener. Su experiencia y la credibilidad que imprime al personaje convierten su presencia en uno de los atractivos más sólidos del filme, especialmente para quienes hayan seguido su evolución artística desde producciones tan celebradas como Andor.
Una propuesta que queda a medias
En suma, Mexico 86 es un filme que intenta combinar elementos históricos, políticos y deportivos con un toque de humor, pero que no termina de lograr que su historia se sienta emocionante o relevante más allá del nicho estrictamente futbolístico. Aun así, la película ofrece un vistazo interesante a un capítulo poco contado de la historia del deporte y resulta una opción ligera para quienes quieran acompañar la emoción mundialista con una historia de trasfondo.
Actualmente se puede ver en Netflix, y aunque sus puntos fuertes son limitados, representa un esfuerzo por contar una historia nacional desde la perspectiva de sus protagonistas, lo cual siempre suma a la diversidad y riqueza del cine deportivo contemporáneo.



