
Parallel Tales: La nueva película de Asghar Farhadi que decepciona en Cannes a pesar de un elenco brillante
Un encuentro con las historias cruzadas que prometían más
Asghar Farhadi, reconocido por sus dramas bien elaborados y sus complejas exploraciones de la naturaleza humana, presentó en el Festival de Cannes su más reciente película, Parallel Tales. Basada libremente en el sexto capítulo de la emblemática serie Dekalog de Krzysztof Kieślowski y su adaptación A Short Film about Love, esta nueva propuesta busca sumergirse en el mundo del voyeurismo y la interconexión de seis personajes cuyas vidas se entrelazan de forma íntima y oscura.
Sin embargo, aunque el planteamiento sobre el papel suena prometedor y lleno de potencial para desarrollar una narrativa rica y cautivadora, la película se siente repetitiva y superficial, quedando muy por debajo de las expectativas que uno pudiera tener para un filme con este calibre de inspiración y con un director de la talla de Farhadi.
Personajes atrapados en un guion que no los potencia
La historia gira en torno a Sylvie, interpretada por la legendaria Isabelle Huppert, quien encarna a una escritora atormentada por el bloqueo creativo, sumergida en un hogar atestado de objetos y recuerdos, que parecen obstaculizar su inspiración más que ayudarla. La dinámica familiar se complica con la llegada de su hermana Laurence, desesperada por que Sylvie logre rehacer su vida, especialmente pensando en su futuro hijo por nacer.
En un giro casual, Sylvie contrata a Adam, un hombre sin hogar interpretado por Adam Bessa, quien llega a la casa después de un encuentro fortuito donde recupera la cartera de Laurence. Este inicio humilde desencadena una serie de acontecimientos que enlazan a otros personajes como Nita y Pierre, pareja vecina, y Christophe, creando lo que debería ser un tejido narrativo vibrante y complejo.
El problema radica en que la película se atasca rápidamente en reiteraciones y diálogos que no logran expandir o profundizar en los personajes, ni en lo que parecen señales de tensiones y misterios. La historia, sencillamente, no arranca, y a pesar de su duración extendida, la sensación que prevalece es de una monotonía que va minando la atención del espectador.
Un reparto capaz, pero contenido por un guion limitado
Lo que sí logra Parallel Tales es mostrar el talento visible de su elenco. Vincent Cassel, por ejemplo, destaca como un pilar fundamental del filme, con una interpretación que maneja con intensidad y matices su papel, logrando transmitir preocupación y empatía a pesar de las limitaciones narrativas.
Virginie Efira cumple un doble papel como Nita y Anna, dando vida a personajes opuestos en personalidad, una más reservada y otra más libre e independiente, con momentos de gran impacto especialmente al abordar temas delicados como el acoso laboral. Aun así, sus personajes están constreñidos por un guion que no aprovecha al máximo sus potencialidades.
Isabelle Huppert, a pesar de tener un rol que ocupa mucho tiempo en pantalla, se ve restringida también por la falta de profundidad en su personaje. Su presencia potente y el carisma que la ha convertido en una figura emblemática del cine no logran salvar la historia de la sensación de vacuidad que transmite la película.
Un ejercicio visual sin el peso dramático esperado
Desde el punto de vista técnico, la película no es un desastre: la fotografía, la ambientación y la dirección artística mantienen un nivel adecuado, y algunos encuadres buscan subrayar la temática del voyeurismo y la observación desde el extraño. Sin embargo, la propuesta visual no se traduce en una experiencia emocionalmente rica o memorable.
La narración insiste demasiado en la repetición de situaciones similares y en diálogos que parecen girar alrededor del vacío, lo que crea un ritmo lento y que hace que el espectador pierda interés rápidamente. Esta forma de contar la historia provoca que uno quiera desconectarse sin perder del todo la mirada, obligados por la curiosidad hacia las motivaciones de los personajes y el desenlace temido pero esperado.
En esencia, Parallel Tales se siente como una telenovela sofisticada que podría funcionar en un segundo plano, pero que no invita a la reflexión o a la pasión que otras obras de Farhadi han generado históricamente. La decepción radica en que la influencia y el potencial para crear algo interdisciplinario y profundo se ven desaprovechados.
Esta película resulta un recordatorio de que incluso los cineastas más respetados pueden tener tropiezos con proyectos que no logran conectar en su máxima expresión ni con su público ni con sus propios objetivos artísticos.



