
El Regreso de Meryl Streep a El Diablo Viste a la Moda: La Nueva Visión que Convenció a una Leyenda
Un Regreso Inesperado de Meryl Streep
Después de años negándose a formar parte de secuelas, Meryl Streep sorprendió al mundo al aceptar volver a interpretar a Miranda Priestly en El Diablo Viste a la Moda 2. Este regreso no fue producto del azar ni de la simple insistencia, sino de una visión fresca y profunda sobre la evolución del mundo de las revistas de moda y la complejidad de sus personajes que convenció tanto a la estrella como al equipo creativo.
De los Recintos de Moda Tradicional al Mundo Digital
La guionista Aline Brosh McKenna y el director David Frankel, quienes también trabajaron en la película original, revelaron que dudaron inicialmente en embarcarse en la secuela debido a la fuerte declaración previa de Streep en contra de las continuaciones cinematográficas. Sin embargo, la transformación radical de la industria editorial en las últimas dos décadas abrió una puerta para contar una historia diferente, más actual y con nuevos retos.
Este nuevo contexto le permitió a Meryl ver la oportunidad de traer más matices a Miranda Priestly, alejándola del simple papel de antagonista para convertirla en una mujer que enfrenta la crisis existencial y profesional provocada por la caída de las revistas impresas tradicionales frente al auge de lo digital y las nuevas formas de consumo cultural.
La Evolución de Miranda Priestly: Más que una Villana
En esta secuela, la complejidad del personaje sube varios niveles. Ya no es simplemente la implacable editora que impone su voluntad; ahora enfrenta un entorno donde su autoridad y relevancia están en jaque. La relación tensa con Andy, el personaje de Anne Hathaway, permanece pero se enriquece con una dinámica más entramada que explora diferencias morales y conflictos internos más profundos.
Como explica la guionista, Miranda sigue siendo un obstáculo para Andy y el motor que la hace cuestionarse a sí misma, pero ahora la película sugiere que el concepto de antagonista está más fragmentado, con varios personajes asumiendo roles complejos y menos esquemáticos.
Moda y Contexto: Adaptando el Vestuario a una Era Cambiante
Uno de los aspectos más esperados para los fans es la evolución en el vestuario, un elemento icónico de la saga. Molly Rogers, la diseñadora de vestuario, detalla cómo la industria de la moda ha cambiado tanto que sus procesos de selección y compra de prendas también fueron revolucionados. Ahora, gran parte del trabajo es digital, rápido y sin el contacto físico que antes era esencial, algo que ella misma reconoce prefiera evitar.
Rogers enfatiza la importancia de entender las motivaciones detrás de cada personaje para vestirlos, evitando repeticiones y asegurándose de que cada atuendo refleje su personalidad, trayectoria y estado emocional. Por ejemplo, el armario de Andy ha sido diseñado para mostrar su evolución de asistente a reportera global, incluyendo piezas vintage y accesorios en apariencia usados que contrastan con el lujo meticuloso de Miranda.
Este acercamiento artesanal a la moda asegura que la película no solo sea visualmente impactante, sino también fiel al desarrollo narrativo y a los cambios culturales de la industria.
Diversidad de Personajes y Nuevas Perspectivas
Además, se incorporan personajes con perfiles distintos, como el papel de Justin Theroux, cuya participación añade toques de humor y situaciones inesperadas en medio de la trama seria sobre poder y ambición.
El elenco destacó también la riqueza de trabajar juntos, especialmente la química entre Anne Hathaway y sus coprotagonistas, que enriquece el relato y aporta una frescura que evita caer en clichés propios de las secuelas.
En definitiva, esta nueva entrega de El Diablo Viste a la Moda representa un equilibrio entre respeto por la obra original y una apuesta valiente por abordar temas actuales con un tono más humano y profundo, tanto en la construcción de personajes como en el uso simbólico de la moda como lenguaje.



