
The Take: El drama criminal donde Tom Hardy despliega una actuación magistral junto a Charlotte Riley
Una joya escondida en la carrera de Tom Hardy
Mientras la fama de Tom Hardy sigue en ascenso gracias a sus papeles en producciones taquilleras y series de culto, como Peaky Blinders, su trayectoria temprana guarda perlas poco exploradas que demuestran su versatilidad y profundidad actoral. Una de esas joyas es The Take, una miniserie de crimen y drama que fue transmitida en el canal Sky One y que, a pesar de su calidad, ha quedado relegada a un segundo plano dentro de la memoria colectiva.
Un thriller criminal con sabor a realidad
En esta producción de cuatro episodios, Hardy encarna a Freddie Jackson Jr., un pequeño gánster que va expandiendo su imperio criminal en el este de Londres, mientras lidia con los conflictos personales dentro de su familia. La dinámica con su esposa Jackie y su primo Jimmy —interpretados con intensidad por Charlotte Riley y Shaun Evans, respectivamente— aporta una carga emocional cruda y auténtica que eleva la serie más allá de un simple relato de mafias urbanas.
En particular, el personaje de Maggie, interpretado por Charlotte Riley, hermana menor de Jackie, se ve envuelta en un triángulo complejo con Jimmy y Freddie, reflejando tensiones y obsesiones que construyen una atmósfera densa y atrapante. La química real entre Hardy y Riley, pareja en la vida, añade un matiz especial a sus interacciones, logrando que el espectador perciba la fragilidad y violencia emocional de sus personajes.
Colaboraciones fructíferas entre Hardy y Riley
Curiosamente, The Take no fue la única colaboración de Hardy y Riley en aquel periodo. Ambos se conocieron durante la filmación de una adaptación televisiva de Wuthering Heights para ITV, en la cual interpretaron a los emblemáticos Heathcliff y Catherine de Emily Brontë. Esa versión se caracteriza por un estilo visual y narrativo muy diferente a las grandes adaptaciones cinematográficas recientes, apostando por la fidelidad al texto original y por resaltar la tormentosa relación de los protagonistas, algo que parecía presagiar la química que explotaron luego en The Take.
Tras esta etapa conjunta, la pareja no volvió a compartir pantalla hasta su participación en Peaky Blinders, la aclamada serie de Steven Knight. Aunque en este caso sus personajes nunca interactúan directamente en pantalla —Hardy como el líder de una banda judía en Londres y Riley como el interés amoroso aristócrata de Tommy Shelby—, el contraste entre sus roles muestra la capacidad de ambos actores para adaptarse a mundos y contextos radicalmente distintos dentro del género criminal.
Roles menos conocidos que revelan la profundidad actoral de Hardy
Más allá de sus trabajos más icónicos, la carrera de Tom Hardy está salpicada de interpretaciones en proyectos más discretos que le han permitido ahondar en personajes complejos y marginados. The Take es uno de esos casos donde, en una atmósfera de tensión constante, Hardy construye un personaje que no es ni villano plano ni héroe, sino alguien atrapado entre su brutal entorno y las limitaciones afectivas y familiares.
Este tipo de papeles también se aprecia en películas como Locke, donde realiza una actuación en solitario que explora la ansiedad y la toma de decisiones en tiempo real, o en The Drop, un drama mafioso con tintes psicológicos que cuenta con la última actuación de James Gandolfini. Hardy también brilló como James Delaney en Taboo, otra serie que sumergió al público en un thriller histórico con un protagonista enigmático y oscuro.
Sus primeros trabajos con gran carga biográfica, como en Stuart: A Life Backwards o Bronson, fueron fundamentales para que directores de renombre como Christopher Nolan pusieran el foco en su capacidad transformadora y su talento visceral para encarnar personajes complejos y atormentados.
Revalorando The Take a través del tiempo
Para quienes seguimos la carrera de Hardy, The Take representa una experiencia enriquecedora donde el actor, lejos de los grandes focos internacionales, entrega una interpretación que combina crudeza, pasión y vulnerabilidad. La serie, ambientada en el Londres marginal, es perfecta para aquellos amantes de la narrativa mafiosa con una mirada más íntima y psicológica.
Revisitar esta miniserie no solo es un ejercicio para apreciar un trabajo menospublicitado, sino también para entender cómo Hardy y Riley pueden llevar su talento y complicidad a distintas historias, desde los dramas románticos hasta los relatos criminales más implacables —una muestra de la riqueza del panorama televisivo contemporáneo, donde las producciones de calidad emergen continuamente pese a no tener el respaldo masivo inmediato.



