
Avengers: Doomsday y el concepto de “Fase Cero”: ¿Reinicio necesario o contradicción en el MCU?
El reinicio anunciado para el MCU con Avengers: Doomsday
Los hermanos Russo, responsables de algunas de las entregas más icónicas del Universo Cinematográfico de Marvel (MCU), han dado una declaración sorprendente acerca del futuro de la saga. Al describir Avengers: Doomsday como el inicio de una “Fase Cero”, plantean una idea que apunta a un reinicio del universo Marvel en cine y televisión, marcando un punto de partida completamente nuevo. Desde Iron Man en 2008, las fases del MCU han guiado a la audiencia a través de diferentes eras, y ahora este concepto desafía lo establecido hasta el momento.
La división tradicional del MCU siguió una estructura muy clara: las primeras tres fases conforman la épica Infinity Saga, mientras que las fases 4 a 6 conforman la Multiverse Saga. Pero nombrar Avengers: Doomsday como fase cero sugiere una ruptura respecto a toda la narrativa anterior, como si se pretendiera borrar o reiniciar la continuidad para atraer a nuevas audiencias y refrescar el interés, basándose en historias y personajes más reconocibles o en contextos diferentes.
Por qué tiene sentido esta idea de partir de cero
Para entender esta estrategia, es vital recordar que la Multiverse Saga, a diferencia de la Infinity Saga, ha carecido de un hilo conductor sólido y definido. Mientras que las primeras películas construyeron un arco mortal y coherente hacia la inevitable confrontación con Thanos y la lucha por las Gemas del Infinito, la saga actual ha recorrido tramas diversas sin un enemigo o problema central claro que las enlace a todas. Esto ha generado cierta dispersión creativa.
Con el alejamiento del villano Kang el Conquistador tras Ant-Man and the Wasp: Quantumania y un cambio en las futuras películas, presentar una fase cero podría ser una solución para unificar esta fragmentación. Avengers: Doomsday podría actuar como un reset narrativo con el objetivo de construir una nueva saga que lleve al MCU hacia eventos tan ambiciosos como la adaptación de Secret Wars.
Además, el MCU se ha vuelto abrumador para muchos espectadores casuales. La cantidad de películas y series, junto a las complejas conexiones multiversales, hace que la franquicia sea difícil de seguir sin una inversión significativa de tiempo y conocimiento previo. Esto crea una barrera para que nuevas audiencias o las que se alejaron regresen al universo Marvel. La propuesta de arrancar de cero podría atraer a estos públicos, ofreciendo un punto de entrada claro y accesible.
Estrategia para destacar héroes emergentes y un nuevo villano épico
Tras Endgame, hemos visto la introducción de numerosos personajes con potencial para convertirse en la nueva cara de Avengers: Shang-Chi, Yelena Belova, Sam Wilson como Capitán América, Kate Bishop, y Kamala Khan son solo algunos ejemplos. Muchos de estos personajes se han desarrollado en sus propios proyectos, pero algunos han quedado rezagados en términos de protagonismo. Un reinicio como el que sugiere la «fase cero» podría otorgarles más protagonismo y permitir que lideren el MCU hacia nuevas direcciones más frescas e interesantes.
En este sentido, la llegada de Doctor Doom es una pieza fundamental en este plan. El icónico villano es conocido por su rol crucial en los cómics durante la saga Secret Wars, donde se convierte en gobernante absoluto tras la destrucción multiversal. Su introducción podría ser la chispa que active el inicio de esta nueva era, cimentada en un universo Marvel más oscuro y complejo, donde la narrativa se reconstituye para dar paso a la siguiente gran etapa del MCU.
Incongruencias y desafíos de la “Fase Cero” en Avengers: Doomsday
Sin embargo, el concepto plantea varias contradicciones que no pueden ignorarse. El MCU hasta ahora se ha caracterizado por construir una continuidad intrincada que ha recompensado la fidelidad de sus fans con referencias cruzadas y evoluciones complejas. Presentar una fase cero podría diluir esa riqueza histórica y generar confusión entre quienes han seguido la saga desde sus inicios.
Además, aunque un reinicio puede parecer una solución para el cansancio o pérdida de interés, también puede implicar el riesgo de perder la esencia y la conexión emocional con personajes que ya forman parte del imaginario colectivo, lo que podría generar rechazo y divisiones en la base de seguidores.
Tampoco está claro cómo se implementaría ese “comenzar de nuevo” cuando proyectos recientes y próximos tienen vínculos y consecuencias directas con la historia previa. La coherencia entre las producciones se ha convertido en un pilar fundamental para sostener la narrativa compartida, y un reset total podría resultar en un salto brusco y poco orgánico.
Por último, existen dudas sobre la viabilidad de que Avengers: Doomsday funcione como una obra totalmente independiente, libre de referencias o apoyos en las décadas de contenido anteriores. Desde la perspectiva comercial y creativa, mantener cierta continuidad y legado sigue siendo esencial para consolidar el universo Marvel en todas sus formas.
¿Un nuevo impulso para una saga madura?
Más allá del debate sobre la lógica narrativa, Avengers: Doomsday como inicio de una «fase cero» refleja la necesidad de Marvel Studios de reinventarse para reavivar la pasión de su audiencia. Tras años de éxito sin precedentes, la franquicia entra en una etapa donde es indispensable equilibrar la innovación y el respeto por la tradición para no perder el liderazgo en el entretenimiento de superhéroes.
Este planteamiento también pone sobre la mesa múltiples posibles caminos creativos que podrían desembocar en historias más arriesgadas, personajes con desarrollo profundo y mayores complejidades, y una planificación a largo plazo más consolidada para mantener la atención global ante la saturación de contenido audiovisual.
Avengers: Doomsday no solo tendría la misión de cerrar etapas, sino de abrir la puerta a una nueva era Marvel, donde el equilibrio entre lo nuevo y lo conocido se convierta en el motor de su continuidad.



